lunes, 5 de octubre de 2009

Dos grandes artistas


El post de hoy iba destinado al arte. El fin de semana tuve ocasión de ver la representación de Giselle del Ballet Nacional de Cuba. La representación fue magnífica y disfruté enormemente con la puesta en escena.


Al final de la representación vi una figura enjuta y con turbante escondida entre los pliegues del telón. "Es Alicia Alonso", comentaron a mi alrededor. Y así era! La anciana bailarina se asomaba curiosa al terminar el espectáculo. Dos bailarines la acompañaron hacia el escenario. Me impresionó su figura. Pese a su avanzada edad y a sus problemas para caminar conservaba una pose elegante, erguida sobre unos zapatos de no despreciable tacón, y daba pequeños pasos deslizando con suma delicadeza sus pies, como si estuvise, a su modo, bailando. Impresionante! La ovación fue larga, cerrada y sonora y creo que todos los asistentes sentimos cierta emoción al contemplar a una leyenda viva de la danza.


Igual que emoción sentí hace unos 10 años al asistir a un concierto de Mercedes Sosa en el Carnegie Hall de Nueva York. La emoción se respiraba por todos lados y no parecía que estuviésemos en la Gran Manzana. Por las voces que se oían, lanzaban vivas y pedían piezas una parecía más bien estar en un teatro de Sudamérica, muy próximo a Buenos Aires. Su gran figura y su potente voz llenaban el auditorio y hacían vibrar a todos los espectadores que abarrotábamos el auditorio. Este domingo nos ha dejado Mercedes Sosa, la que tantas veces dio gracias a la vida y a su diversidad. Me ha apenado y quiero desde aqui hacerle mi pequeño recuerdo. Su canción "Gracias a la vida" me ha acompañado en muchas ocasiones y su letra ha servido de aldabonazo en momentos, que dirían ahora, "de bajón".

Gracias Negra!






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