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jueves, 8 de septiembre de 2016

Uber, ¿aliado del pequeño comercio?

Uber es una de esas empresas que no deja a nadie indiferente. Ha levantado financiación por un importe de 18.000 millones de dólares(y dicen que quieren levantar más aunque no lo necesiten para tener a buen recaudo a los competidores), opera en 425 ciudades y en 72 países. Su facturación en el primer semestre del año se ha estimado en 2.100 millones de dólares y a pesar de que las pérdidas se estiman en 1.300 millones de dólares su valoración ronda los 70.000 millones de dólares. Las cifras marean y también el ritmo de crecimiento de la empresa. 

Uber es una de las empresas que aprovecha la tendencia hacia la economía colaborativa, y, a la vez aumenta el impacto y alcance de ésta.  Para las nuevas generaciones el disfrutar es más importante que el tener. Muchos jóvenes ( y no tan jóvenes) prefieren pagar sólo por lo que usan y no tienen interés alguno en poseer un coche, hasta hace poco un bien útil y también, en muchos casos, un símbolo de status.  Poseer un coche, aparte de conllevar un desembolso económico inicial importante, acarrea otros desembolsos económicos (seguros, reparaciones) y tareas que para algunos pueden resultar engorrosas (buscar un lugar donde aparcarlo, temor a que sea deteriorado o robado, etc.). Buena parte del éxito de Uber se debe a esta tendencia hacia la economía colaborativa. A ello se unen la facilidad de pago (no es necesario llevar dinero o tarjetas de crédito encima, sólo el móvil), la abundancia de vehículos, y los precios bajos.

Los bajos precios (a pesar de que pueden contrariar a los conductores de Uber) son muy agradecidos por los usuarios. De hecho, según estimaciones de Deutsche Bank, en las 20 ciudades metropolitanas más importantes de América, el coste por kilómetro de usar Uber es inferior al de usar el propio vehículo.

Y... hablando de tendencias. En los últimos años en algunas ciudades de España hemos visto como la proliferación de grandes superficies ha dejado los centros de las ciudades despoblados y sus locales comerciales vacíos. La gente prefiere acudir a hacer sus compras y a disfrutar de su ocio (muchos centros  incluyen cines, restaurantes y otros lugares de hostelería) a los centros comerciales de la periferia. La dificultad y carestía de encontrar aparcamiento en el centro de las ciudades (mientras que en los centros comerciales imperan los parkings gratuitos) es la razón aducida en muchos casos. Esta tendencia, no obstante, comienza a revertir en algunos países de Europa.  Uber y otras empresas similares podrían ayudar a que los centros de las ciudades volviesen a llenarse. Si resulta fácil y barato encontrar un transporte que nos lleve al punto exacto que
queremos y, si el aparcamiento deja de ser una preocupación,  los consumidores  pueden volver a encontrar atractivo hacer sus compras y disfrutar de su ocio en las calles céntricas y en los pequeños comercios que las pueblan. Mientras que  los fabricantes de automóviles (aparte de los taxistas) pueden ser los grandes perjudicados (si más gente entiende que no le compensa poseer un coche sino alquilar los servicios que  precisa, se venderán menos automóviles) por Uber, los pequeños comerciantes que con sus tiendas dan variedad, colorido, sabor y un ambiente único y distinto al centro de cada ciudad, pueden tener en  ésta y otras empresas del transporte colaborativo un aliado que facilite el acercamiento de los consumidores a sus locales. Quien sabe. De todos modos, al ritmo que va la compañía, en breve tendremos respuesta.

viernes, 10 de junio de 2016

La orografía y el carácter: Galitzia y Galicia

Siempre me ha fascinado intentar entender cómo distintas circunstancia condicionan el carácter de las personas. Las experiencias vitales, las personas que nos rodean (especialmente en nuestros primeros años) y la forma en cómo nos perciben moldean nuestro carácter. También el paisaje tiene su importancia. Se dice que el cerco que imponen las montañas en los valles de Galicia configura una personalidad diferente a la que tienen las personas de la Meseta habituadas a horizontes despejados, amplios y donde el horizonte parece no tener fin. Recientemente estuve en Centroeuropea, concretamente en Polonia que tiene una región llamada Galitzia.  Galitzia es verde y tiene árboles como Galicia, pero en la orografía es muy distinta. Allí el paisaje es plano, horizontal, verde y ordenado. Y… esto quizá pueda explicar ciertos rasgos de la personalidad colectiva. Polonia es un país llano, fértil y próspero, denominado el granero de Europa. Objeto de deseo como proveedor de materias primas y alimentos para distintas potencias, ha sido invadido en diversas ocasiones. Los polacos dicen que las planicies y las llanuras favorecen las invasiones y eso les hecho les ha hecho forjar un carácter en el que a veces aflora cierto desvalimiento y reserva.  Parece que, incluso en tiempos modernos, el recuerdo de la amenaza de invasión sigue presente.

Y… puede que el paisaje no sólo influya en el carácter sino también en los gustos. Uno de mis grandes entretenimientos es observar la geografía (natural y humana) desde los aviones. Lo confieso, estoy acostumbrada a las colinas, valles, subidas, bajadas, y paisajes sinuosos y caprichosos de Galicia. Me encantan estas disposiciones desordenadas en las que el hombre adapta su hábitat a las posibilidades que el paisaje le ofrece. El conjunto me parece armonioso en su desorden, rico en su variedad, e imaginativo en sus caprichosas formas. Por eso me resultan más aburridos los paisajes urbanos que rodean muchas ciudades europeas en las que la facilidad de un terreno llano permite disponer edificios con líneas y formas geométricas absolutamente perfectas. Supongo que es cuestión de hábito, pero me quedo con las formas irregulares, caprichosas, donde no siempre se adivina cómo se va a disponer la próxima colina o la próxima pared. Será por la misma razón por la que me atraen más las personas con las que siempre existe capacidad de sorpresa y con las que uno no siempre adivina el su próxima salida.








domingo, 22 de mayo de 2016

Las joyas de Turín: museos y chocolate

Entre las joyas de Turín está el museo Egipcio, el segundo más importante del mundo y en la actualidad ( debido a los problemas de seguridad) el más visitado. El lugar sorprende por la  cantidad de momias, tumbas, esculturas y objetos funerarios allí guardados. Toda clase de objetos que se estimaban necesarios en el más allá (desde pelucas, a ropa interior, calzado, joyas, por supuesto) se encuentran perfectamente conservados. Llaman la atención las momias de animales, lejos de ser siniestras, con sus formas redondeadas y sus ojos pintados, parecen salidos de una película de dibujos animados. El guía explica con detalle el por qué de todas las esculturas y su significado. También nos cuenta la historia escrita en un papiro acerca de la primera huelga de la humanidad protagonizada por los artesanos que construían las tumbas del Valle de los Reyes. Historia fascinante, cuyo final no sabemos a ciencia cierta ( esa parte del papiro se ha perdido) aunque intuimos que los trabajadores tuvieron éxito y, tras dos meses de huelga, pudieron cobrar los salarios que se les debían. 

Al lado de esta joya de colección, algunas otras que podrían pasar desapercibidas, como restaurantes escondidos en enormes palazzos. Desde la calle se accede a través de una grandiosa puerta de madera que conduce a patios muy espaciosos y llenos de vegetación. En el primer piso de uno de estos caserones está el restaurante del Circole dei Leitorie ( el círculo de lectores, la empresa de venta por catálogo). Cuesta encontrar el comedor, una estancia amable, escondida y con las paredes repletas de los cuadros con los que los artistas en apuros pagaban sus cuentas.

Y.., para una amante del chocolate como yo, Turín es el paraíso. Disfruto a conciencia una taza de chocolate negro y la torta especial de la casa ( tres chocolates, por si había duda) en la terraza del cafe Biccerin a la sombra de un campanile airoso de ladrillo y una iglesia barroca. La calle está animadísima el viernes.  Una pena que las nubes no permitan apreciar la majestad de los Alpes nevados que a lo lejos vigilan la llanura por la que el Po discurre tranquilo y señorial.

El Café San Carlos en Turín

En esta vida siempre es bueno tener expectativas modestas. La realidad suele compensar. Turin ha vuelto a confirmarlo. Pensaba en una ciudad industrial con pocos atractivos que ofrecer. En mi mente estaba ligada a la FIAT, la Juventus ( una no vive en una burbuja), los documentales de la Sabana Santa y, ... los bombones Ferrero Rocher. 



Por eso la ciudad me sorprendió enormemente. Fue capital de Italia ( la primera), cuna de los Saboya y eso se nota en sus ademanes y trazas señoriales. Amplias avenidas con soportales de unos cuatro metros de ancho con un enlosado de enormes piedras planas y relucientes por el uso.  Calles de trazado rectilíneo, plazas espaciosas y edificios majestuosos. Escondidos en estos soportales elegantes cafés que en muchos casos  conservan la decoración y ambiente de finales del siglo XIX. 

Uno de los más famosos es el Cafe san Carlo, en la espaciosísima cuadrangular plaza del mismo nombre. Como soy madrugadora, me sobra algo de tiempo antes de empezar mis reuniones y entro en el café. Inicialmente estoy sola y tomo posesión, bajo la perezosa mirada de los camareros de esta maravilla decimonónica. Es de planta cuadrada, con barra al frente, sofás granates en dos de sus cuatro paredes,   veladores de mármol verde y pie dorado. El suelo es de mármol y forma distintas figuras. En las paredes sobresalen columnas planas de fuste estriado y capitel corintio y frisos con decoración pompeyana. Espejos dorados, algunos muy recargados en un mar de  profusión decorativa que, a mí en este caso me parece armonioso.

Una gran araña de cristal de murano blanco cuelga del techo. Es tan enorme que agradezco que la sillas estén dispuestas junto a las paredes y no en el centro de la sala. Me siento en un sofá y soy la única. Los italianos entran toman un café en la barra grande, pagan en la barra pequeña y se van. Acompaña mi capuchino un chocolate con sabor a avellana, típico de aquí y un vaso diminuto de agua mineral con gas, seña de la casa.
La plaza está vacía y el café también. 2/3 clientes a lo sumo. Pero los tés camareros impecables con sus pajaritas parecen siempre ocupados. Puedo asegurar que el look hipster ha llegado también a los camareros italianos.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Jornada de reflexión en los Cañones del Sil

Siempre me ha hecho gracia el nombre de "Jornada de reflexión". Me parece pomposo y de altas pretensiones. Aunque, he de reconocer que me gusta que, siquiera de modo nominal, nos acordemos de la necesidad de reflexionar. Y... agradezco enormemente la liberación, siquiera por 24 horas, de todo el ajetreo de la campaña electoral y la "resaca" postelectoral que llega luego.

Tratándose de una jornada de reflexión, me pareció estupenda la propuesta de mis amigos del Club de Montaña Verso Libre (nombre evocador donde los haya, especialmente para aguerridos montañeros y escaladores) para disfrutar del día recorriendo las laderas de los Cañones del Sil. Mi primera reflexión de la mañana (de eso se trataba, no?) surgió de un elemento muy humilde. Tomando el café matutino en el bar de Parada do Sil, me distraje con el vuelo de una mosca (como en el cole) hasta que me dí cuenta de lo extraordinario que resulta ver moscas en las tierras frías del interior de Galicia en la segunda quincena de diciembre. Parece ser que lo del cambio climático va en serio. Tan en serio que durante el día nos sobraron jerseys, abrigos, guantes (sólo a mí se me ocurre hacer acopio de semejante prenda) y demás prendas propias de la estación en la que estamos. 

Los Cañones del Sil son un lugar único y mágico. El río ha encontrado su cauce a muchos metros de profundidad entre estas paredes graníticas de color gris. Las laderas del río son aprovechadas desde la época de los romanos para viñedos. Viñedos que son toda una obra de arte, ya que se asientan sobre terrazas construidas en piedra para dar cierta estabilidad al terreno, ciertamente muy inclinado. ¡cuánto trabajo para extraer el que los romanos ya llamaban el vino de los dioses! Algunas terrazas se encuentran abandonadas y recubiertas por un musgo aterciopelado en el que crecen derechos pequeños robles.  La marcha transcurre ladera arriba y abajo en un día en el que el sol arranca los mejores colores de las últimas hojas que aún amarillean en los castaños, robles y hayas que colgándose de la ladera se asoman al río. La caminata transcurre en un ambiente fantástico (siempre sucede así) y, es lo que tienen los lugares bonitos con buen tiempo, de cuando en cuando nos paramos a admirar el espectáculo que la naturaleza nos regala, retrasando un poco el ritmo. Marchamos por antiguos caminos empedrados que se encuentran ahora cubiertos por una gruesa capa de hojas que dificulta ver dónde se ocultan las piedras más irregulares y traicioneras. ¡Hoy los bastones han sido una gran ayuda! Es necesario
concentrarse en el suelo y a través de las hojas depositadas nos vamos dando cuenta de los árboles distintos que vigilan el camino. Las hojas ovaladas de los castaños y los erizos (que en la mayoría de los casos ya han perdido su botín de castañas) predominan. De trecho en trecho, no obstante, ceden la hegemonía (mayoría en términos electorales) a las hojas barrocas y curvilíneas de los carballos (robles). De pronto unas piñas, advierten de que pasamos cerca de unos pinos. Y... el sobresalto es mayor cuando el color ocre se ve interrumpido por el rojo llamativo de unos frutos que se esparcen por el suelo. Son madroños (morogos) que aún conservan sus hojas. Llegamos a los llamados Balcones de Madrid (allí se despedían de los segadores que iban a Castilla) y disfrutamos de uno de los paisajes más maravillosos de la geografía gallega. Las paredes grises, duras, majestuosas, tranquilas que vigilan el curso del río Sil que circula sosegado a su encuentro con el Miño.

Pero no solo de arte de la naturaleza se nutre la zona. Estos parajes alejados, duros y aislados fueron elegidos por muchos ermitaños para retirarse a meditar y a lo largo del río hay una colección de monasterios, iglesias, cenobios... Algunos grandes como el de Santo Estevo, hoy convertido en establecimiento hotelero y otros más humildes pero llenos de encanto. Nuestra ruta nos lleva al Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, una joya románica que aparece oculta entre los castaños con varias edificaciones alrededor de los antiguos claustros. La iglesia se mantiene en bastante buen estado y exhibe con orgullo su rosetón. Los claustros tienen algo de mágico y en los pisos superiores los parladoiros pegados a las ventanas conservan un encanto especial. Les llaman las iglesias luciérnagas y ciertamente, en tiempos medievales debieron ser un faro de espiritualidad, refinamiento y cultura para los campesinos de la zona.


Tras la visita al monasterio y unos cuantos kilómetros en nuestras piernas, termina el recorrido. Nos espera la comida en uno de los restaurantes de la zona. Los platos, como cabe esperar, son contundentes y las raciones abundantes, de modo que el efecto reparador está más que conseguido. Tras la comida, toca abandonar estos lugares mágicos antes de que caiga la tarde y comience la lluvia, que el fuerte viento que sopló durante todo el día hacía presagiar. 

Antes de irme de la zona me detengo en Xunqueira de Espadanedo, pueblo que tiene uno de los nombres más llamativos de Galicia. Es un lugar pequeño, anodino donde comercios como "Novedades Pérez" surten a la gente en su día a día y donde a veces se pueden encontrar los objetos más inverosímiles. Decía que es un lugar anodino, si no fuese por su monasterio (otro de los muchos de la zona) que se alza en el medio del pueblo y cobija iglesia, ayuntamiento y salón social. A esta

hora de la tarde y con los nubarrones de fondo resulta sobrecogedor. La iglesia está abierta. Entro. No hay ninguna luz encendida. Sólo unas velas al fondo y la escasa claridad que logra colarse por las escuetas ventanas. Me doy cuenta de cómo debían de sentirse los hombres del medievo en lugares como éste. Sin apenas poder ver y sumergidos en una oscuridad amenazadora es fácil que fuesen asustadizos y se sintiesen débiles.

Si mis reflexiones matutinas comenzaban con una humilde mosca, terminan pensando en la naturaleza del ser humano. La majestuosidad de los cañones nos recuerda lo humildes e insignificantes que somos ante esta naturaleza poderosa. La falta de luz en la iglesia de Xunqueira me hace valorar más esas pequeñas cosas que muchas veces damos por supuestas, como la luz eléctrica. Esa maravilla que transforma la noche en día, lo inhóspito en amigable, lo desconocido en familiar y a la que aún no tienen acceso muchas personas en el mundo. Y... pienso en la coincidencia de que este río Sil por cuyas cercanías he paseado, sea uno de los cauces más explotados en España para la producción de energía eléctrica.





domingo, 13 de diciembre de 2015

Airbnb: viejos nuevos negocios

Esta semana se confirmaba oficialmente la noticia publicada inicialmente en junio según la cual Airbnb había levantado financiación por valor de 1.500M de dólares con una valoración de 25.000M de dólares. Las cifras en esta empresa son siempre mareantes y parece que no existe límite a alcanzar.

Este empresa, que es uno de los máximos exponentes de la economía colaborativa, me trae memorias de la infancia. Siendo niña, recuerdo que cuando venía a Coruña con mis padres, en los semáforos de las calles de entrada solían apostarse hombres y  mujeres que, al ver la matrícula de fuera de nuestro coche, se acercaban. Ofrecían alojamiento en sus casas a las personas que acudían a Coruña. Claro que entonces la cosa tenía menos glamour y en lugar de "economía colaborativa" se llamaba "tapar agujeros" o llegar a fin de mes. Pero... en esencia el corazón del negocio era el mismo. Los mecanismos diferentes, pero la intención similar: completar ingresos (en algunos casos, igual que sucede con airbnb, se trataba de la fuente de ingresos principal de la familia) aprovechando el espacio no utilizado.

Recuerdo que algunos de los oferentes eran bastante insistentes y no aceptaban un "no" por respuesta. Igual que esos anuncios que nos persiguen en nuestra navegación por internet. Recuerdo también que desaparecían rápidamente cuando avistaban un policía (la regulación y el pago de impuestos no estaba nada claro tampoco entonces). Y recuerdo que a veces circulaban historias de personas que habían utilizado estos servicios y se habían llevado una gran decepción (e incluso sustos). Igualito que ahora con Airbnb.

Por eso no me ha extrañado que Cuba haya sido uno de los países en los que Airbnb ha conseguido extenderse más rápidamente. Toda la infraestructura semiinformal de paladares en las que se alojaba a turistas con familias era un terreno abonado para que el modelo calase. En realidad, el modelo es el mismo, sólo que en lugar de utilizar intermediarios y personas conectadas, se utiliza la tecnología y las conexiones de internet (un tema no menor en la isla). Supongo que en eso consiste la innovación, en seguir atendiendo las necesidades del ser humano, basándose en modelos de negocio ya existentes, pero mejorando la forma en que se proveen gracias a la tecnología (mayor comodidad, mayor previsibilidad, mayor fiabilidad y mayor rapidez). Y.... supongo que en estos tiempos de mayor frugalidad y de economía circular, en la que el desperdiciar vuelve a estar mal visto,veremos, gracias a la tecnología, el renacimiento de modelos de negocio de tiempos de menor abundancia que los de inicios del siglo XXI. ¡Estemos atentos!




jueves, 19 de noviembre de 2015

Making strides en Miami

Miami ha resultado inesperado. Para empezar el tiempo. Lluvia, viento, nubes... más propio de mi tierra que de este lugar conocido por el sol. Eso sí, la temperatura y la humedad no defraudaron. Típicas de Miami.

Ha resultado inesperado porque esperaba descansar un poco, ver la playa y salir a conocer lo que es típico de Miami. De eso ha habido poco. Algo de gimnasio muy temprano (eso sí es muy de Miami), he visto muchos coches de altisima gama (eso también es muy de Miami)  pero ni playa, ni paseos, ni salir. El tiempo ha impedido incluso las recepciones en la piscina del hotel!

He tenido no obstante de conocer los jardines del Vizcaya Museum, un lugar muy bonito que a mí me trasladó a una mezcla de una villa italiana y el palacio de verano de Pekín. El lugar es hermoso. Y allí tuve la ocasión de escuchar a algunas mujeres increíbles. Chistine Whitman, presidenta del comité ejecutivo de Eisenhower Fellowships y ex gobernadora de New Jersey. Mujeres como Rosalie Payne alta ejecutiva de Carnival Cruises Lines y sobre todo, Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU mujeres y una
persona con una trayectoria impresionante. Esta última nos habló de los progresos que se han hecho en pro del avance de las mujeres y de la marathon que aún queda por recorrer. Me quedaré con una frase que me ha hecho pensar. Dijo que, para muchas mujeres su casa no es un lugar seguro. ¡cuán diferente del refrán inglés que dice que la casa de un hombre es su castillo!

Todas estas mujeres y otras muchas venidas de todos los continentes estamos aqui para participar en el congreso "Making strides: advancing women's leadership". Ver reunidas a tantas mujeres y hombres de culturas, países, religiones, procedencias tan distintas hablando de temas comunes y encontrando vínculos es realmente emocionante. Y es un honor que me invitasen a hablar en una mesa redonda con Rosemary Howard y Adis Vila , moderada por Basma S. AlBuhairan para compartir experiencias e inquietudes. Ha sido una mesa redonda vibrante, llena de discusión y donde se produjo un intenso intercambio de ideas, puntos de vista, propuestas y opiniones. Personas de tres continentes distintos, edades diferentes, trayectorias e intereses distintos siempre generan un diálogo constructivo y rico.

domingo, 15 de noviembre de 2015

La Library of Congress y otros refugios

Hoy amanece soleado pero es un día triste. Siento impotencia, dolor, preocupación, rabia y desasosiego tras una semana de atentados en Egipto, Líbano y ahora París.  He pasado buena parte del día pegada a la televisión y enviando mails a amigos para saber si están bien. El marido de una amiga estaba en el estadio, pero afortunadamente salió ileso. En momentos así una no sabe que hacer. Siento que todos tenemos una responsabilidad para hacer un mundo mejor, pero a veces una no sabe cómo ejercerla. 


Decidí ir a un lugar que proprocionase calma e inspiración. La Biblioteca del Congreso me pareció un lugar muy adecuado. Un anciano voluntario nos explicó los aspectos más importantes del Jefferson Building, que, según nos dice, ostenta el título de ser el más decorado de los EE.UU. La biblioteca tiene tres edificios para albergar los aproximadamente 20.000 items (libros, películas.... ) que recibe cada día, desde que hace siglos ostenta la exclusividad del copyright para EE.UU. Algunas galerías recuerdan  más a Versalles que a ningún otro lugar. Nos explica que los artesanos que construyeron los techos de mosaico de uno de los vestíbulos fueron traídos de Italia. Como no podían aguantar la morriña, dibujaron sus obras, se volvieron a Italia a construirlas, y luego regresaron a instalarlas. Para todo hay una solución.

Si buscaba inspiración, la encontré. Para empezar el simpático voluntario que nos atendió que dedica parte de sus sábados a ilustrar a los turistas sobre los tesoros que alberga la biblioteca. Cada vez que subíamos unas escaleras me decía que si quería podía adelantarme, que él iba despacio. Lleno de vitalidad y energía lo encontraba yo. Por supuesto, no logré sobrepasarle en ningún momento. Y luego, las inscripciones, cargadas de significado y alegorías que pretenden ilustrar sobre lo mejor de la condición humana.


En la entrada dos esculturas de estudiantes decoran un arco. A la izquierda un joven . A la derecha un anciano leyendo o reflexionando. Ya en 1897 sabían que el aprendizaje no acaba nunca. En esta misma sala, unos querubines representan las distintas razas. De un lado uno con rasgos europeos, señala Europa en el globo terráqueo. Otro de ojos rasgados, señala Asia. Enfrente, uno con rasgos afroamericanos (que dicen aqui) señala a Africa. Y uno, caracterizado como un "native american" (por seguir con la denominación del país) otea el horizonte haciendo sombra sobre sus ojos con su mano. ¿Qué espera? ¿Qué mira?

Las galerías están llenas de inscripciones. Hoy me fijo especialmente en la que dice "The foundation of every state is the education of its youth" (el fundamento de cada estado es la educación de su juventud).
¿En qué ha fallado la educación para que hayamos creado una sociedad como la que nos transmiten las noticias continuamente?   Otra "Science is organized knowledge" (la ciencia es conocimiento organizado. También hace ya muchos años que sabían que no es lo mismo tener datos que tener información

La biblioteca alberga varios tesoros. En la misma estancia, frente a frente, dos libros coetáneos y vecinos pero radicalmente distintos.


La Biblia de Mainz,  manuscrita alrededor de 1450 en Mainz y uno de los ejemplares de la Biblia de Gutemberg, el primer libro impreso en Europa, en Mainz alrededor de 1455. Pocos años de diferencia pero un salto de gigante. Toda una revolución, lo que me hace pensar en la revolución que vivimos ahora con internet. También en aquella época convivían tecnologías muy distintas pero, inevitablemente, una termina imponiéndose. Y... el ejemplar de la Biblia de Gutemberg fue comprado en 1930 por millón y medio de dólares. Una suma astronómica en plena Gran Depresión. Supongo que no sería una decisión fácil.

Es un tesoro la sala central, a la cual las peticiones de libros llegan a través de una cadena automática (como en los modernos restaurantes japoneses). Es una sala preciosa. Me fijo en la decoración de la linterna. Representadas todas las naciones que han contribuido al desarrollo de la sociedad: Italia, la edad Media, Egipto, España (representada por un conquistador), el Islam, Roma, Grecia.... Todos hemos contribuido a este mundo que algunos ahora se empeñan en destruir. Se tarda tanto en crear algo y tan poco en destruirlo....


Y también algunas curiosidades. El hall principal tiene una decoración profusa. Entre otras cosas una cenefa plateada hecha con el material más caro de la época: aluminio! La biblioteca fue el primer edificio con cableado eléctrico de los EE.UU. Tan orgullosos estaban de este adelanto (no es para menos) que instalaron las bombillas desnudas, sin ningún ornamento. Y así las mantienen hoy iluminando las inscripciones y la decoración.

Me entretengo un rato viendo una exposición magnífica sobre los primeros pobladores de América. Desde 1565 ha habido población asentada en St  Augustine de modo que cuando en 1620 llegaron los del Mayflower, nuestros compatriotas ya llevaban aquí un tiempecito. Luego, la historia de la Florida no es muy favorable para España. Me gustó la exposición, llena de piezas de cerámica indígenas muy antiguas y graciosas. También libros de gran valor, de Carlos II, Colón y otros navegantes.

Tras la serenidad de la biblioteca, pude disfrutar una vez más de la calidez y el cariño de Mercedes y su familia. Sus hijas, alegres, simpáticas y con ganas de aprender y enseñar, devuelven el buen humor a cualquiera. Han prometido enseñarme nuevos pasos de baile por Skype.

Georgetown está llena de gente haciendo compras. Sigo con el desasosiego en el cuerpo. Entro en una iglesia y me quedo a la Misa. Me encantan las celebraciones aquí. Llenas de música y solemnidad. Gente joven, gente que canta, gente que sonríe, gente que participa.

Tras mi triple sesión de terapia, cultura, amigos y espiritualidad, regreso al hotel. Arrecia el viento y he de enfrentarme a la tarea ardua de encajar todo lo que he ido acumulando en el viaje en mis maletas.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Mi ventana Eisenhower


Siempre me han gustado las ventanas. Aportan luz, aire fresco, vida.  Me gustan las habitaciones con grandes ventanales desde los que asomarme a la vida. Y me gusta ( tengo que confesarlo tengo alma de voyeur)  cuando camino por las noches imaginar las vidas que hay detrás de las luces encendidas. Pero si hay un sitio donde me
gustan especialmente las ventanas es en los aviones. Me entretengo viendo las cordilleras de montañas, los cauces de los ríos, y, en paisajes tan inmensos y llanos como los que se atraviesan al cruzar EE.UU., me divierte especialmente ver las tormentas que a menudo se divisan lejos, muy lejos en esta tierra sin horizonte.
Por eso hoy en el avión que me lleva de Los Ángeles a WDC pedí enseguida cambiarme a una ventana que me permitiese divertirme un rato. El paisaje es en su mayor parte de color ocre parduzco, como un patchwork de colores otoñales formado por rectángulos y cuadrados de tierra. De cuando en cuando se adivina una ciudad por la concentración de edificaciones a lo largo de calles rectas que forman cuadrícula. Esto parece el reino de la geometría visto desde el aire. Me viene a la cabeza la frase de ese escritor gallego de cuyo nombre no logro acordarme ni con ayuda de google, que decía que A Terra Cha es en Lugo el triunfo de la geometría. Bueno, entonces esto es el imperio.  Detrás de nosotros, lejos, muy lejos, el horizonte marca su límite con la tierra con franjas paralelas de tonos rojos naranjas, amarillos, verdes y azules. Todo el círculo cromático.

Quizá no sea tan extraño que me guste mirar por las ventanas. Soy curiosa por naturaleza. Me interesan las grandes cuestiones de la humanidad en todos sus aspectos.Me interesa la filosofía. Me gusta el arte.  Me encanta imaginar cómo será el mundo dentro de unos años y como dar respuesta a las necesidades que tiene ahora y tendrá luego. Y esta Eisenhower Fellowship de la que disfruto me ha dado la oportunidad de "curiosear " mucho.(por curiosear hasta he estado en un concesionario de Tesla y ahora no paran de enviarme invitaciones a probarlo pena que ya no esté allí)He aprendido de otros países con mis compañeras. Todas ellas muy internacionales pero con su corazón pegado a un país. La sabia Vidya echaba de menos esta semana el pongal que su madre hace para las celebraciones del Diwali, fiesta india de las luces que tuvo lugar hace unos días . Vamos, como yo con los postres tan especiales que mi madre hace en Carnaval. Está bien emocionarse con las cosas que dan a la persona el sentido de pertenencia. 
o,  

La Fellowship también me ha dado la oportunidad de conocer a gente curiosa, inteligente y muy preparada de empresas, organismos multilaterales, universidades, think tanks, bancos, consultoras, laboratorios, organizaciones sin ánimo de lucro, hospitales,fundaciones, para asomarme con ellos al mundo y conocer su visión. Desde este balcón. ( han sido tantos que una ventana no resulta suficiente) hay algunos paisajes comunes. En general todos coinciden en que la humanidad se enfrenta a problemas de gran envergadura ( cambio climático, cambio demográfico, él hambre, el acceso a la educación, las enfermedades crónicas, brecha creciente entre ricos y pobres.....) que solo se podrán resolver a través de la colaboración. Son problemas que afectan a todos y que requieren en sus respuestas del trabajo de todos. Soluciones que tienen que integrar colaboraciones públicas y privadas, empresas e instituciones sin ánimo de lucro, gobiernos y start-ups.... También coinciden todos en que vamos a un mundo muy distinto que evolucionará a velocidad de vértigo. Un mundo marcado por la tecnología ( Block Chain y similares marcarán el camino) y un nuevo modelo económico que aún no entendemos bien. Un mundo en el que la llamada crowdeconomy va a ser decisiva. Un mundo en el que los principales consumidores serán los Millenials, una generación que, por el momento, parece tener valores muy distintos a las anteriores. Una generación que valora más las experiencias que la propiedad; que está acostumbrada a tenerlo todo inmediatamente, a golpe de click; que no puede vivir sin la tecnología; que está acostumbrada a relacionarse remotamente y para la cual el acceso a internet y la tecnología es una de sus necesidades más importantes.  Veremos que mundo configuramos entre tofos.

Durante estas semanas he tenido que viajar mucho y casi siempre sola. Suerte que en prácticamente en todas las ciudades que he visitado tengo conocidos, que aparte de acompañarme y hacerme la estancia más agradable, me han ilustrado sobre distintos aspectos ( estilo de vida, economia, religión, sanidad, cuestiones sociales) de las ciudades donde viven. Una ventana estupenda, que nunca desaprovechó. Pero, como digo he estado mucho tiempo sola lo cual da tiempo a la reflexión. Tras tantas conversaciones surgen preguntas. ¿ cómo logramos que esta nueva sociedad haga que la vida sea mejor para todos y no sólo unos pocos.? Cierto que cada nuevo avance tecnológico crea una nueva división entre los que disponen de él y los que no, pero ... ¿ algo deberíamos haber aprendido en todos estos siglos? ¿No? Especialmente cuando se dice que la revolución digital y la crowdeconomy son más inclusivos y democráticos. Relacionado con lo anterior ¿ cómo mantenemos el balance entre privacidad y facilidad de uso? ¿Es la privacidad, tal y como la entendíamos hasta ahora un concepto muerto? ¿ son conscientes google y demás grandes pioneros de internet de la responsabilidad que tienen ya que por su posición mayoritaria en el mercado están configurando toda una sociedad? ¿ cómo vamos a preparar a la gente para poder tener nuevos trabajos ya que muchos de los actuales desaparecerán? ¿existen límites técnicos a lo que las tecnologías de procesamiento del lenguaje, realidad aumentada e inteligencia artificial pueden hacer? Mejor que los haya porque si no existen límites técnicos alguien lo hará, y, tal vez en el futuro cambie de opinión, pero de momento, prefiero que el ser humano sea humano, y que sea la especie que tenga un rol central en el mundo. No me gustaría ver a máquinas, muy listas, inteligentes, capaces....tomando el control. 

Y estar sola también brinda la oportunidad de asomarse a la ventana del interior de uno mismo. La ventana probablemente más desconocida ( los cuadrantes de Johari vienen a mi mente en este momento) a pesar de que esta siempre con nosotros.  Es bueno de vez en cuando asomarse a ella. Una descubre cosas que habían pardo desapercibidas o encuentra otras que había olvidado. También ve espacios vacíos, huecos, algunos que se podrán llenar en el futuro (¿quién sabe?) y otros que con toda seguridad seguirán vacíos. Esta bien tener tiempo también para esta ventana que, a veces debido al poco uso, se vuelve difícil de abrir.

Tanto tiempo he pasado entretenida con estas ventanas y balcones que casi no he tenido tiempo para otros lugares desde los que me gusta asomarme al mundo, los museos. Mis amigos no se van a creer que en seis semanas de viaje ¡solo haya estado en cuatro museos!

Se ha hecho ya de noche completa. Se ven luces rojas y blancas que surcan el cielo a toda velocidad pero, por muy futurista que me haya vuelto yo, no son marcianos, solo aviones cargados de gente durmiendo, charlando, leyendo reflexionando o escribiendo como yo.