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domingo, 1 de enero de 2017

El mejor banco del mundo

Antes de nada, muy feliz año 2017. Esperemos que sea un año bueno, en el que la humanidad avance y mejore y ... esforcémonos todos y pongamos nuestro granito de arena para lograrlo. Tratemos cada uno de mejorar nuestro círculo más próximo y tal vez así, entre todos consigamos un efecto multiplicador que redunde en beneficio de todos.

Y... a mejorar la vida de los que están a su alrededor dedican parte de su tiempo abuelas de Zimbawe. Son mujeres, de una edad media de 53 años que han sido entrenadas para poder conversar con personas que padecen graves dolencias psiquiátrica. Simplemente instalando un banco de madera, las
abuelas les reciben semanalmente y conversan con ellos acerca de sus problemas. El experimento, financiado por una organización canadiense ha sido todo un éxito  (los casos de depresión, ansiedad y otras enfermedades mentales se han reducido un 32%) y ha permitido mejorar la vida de los pacientes en un país que cuenta con 4 psiquiatras para una población de 15 millones de habitantes.

Cuando leí la noticia el pasado 31 de diciembre me llamó la atención por varias cosas. Primero porque supone una noticia positiva para despedir el año. Estamos muy necesitados de este tipo de noticias que no suelen ocupar las páginas de los periódicos. Y eso pese a que, gracias la generosidad de personas como éstas, el ingenio de gente como los ideadores del programa y la determinación de quienes lo han implantando el mundo es hoy un poco mejor en general, que hace unas décadas.  En segundo lugar, me recuerda la importancia de la conversación, de compartir las ideas (y sobre todo las preocupaciones) con los que están a nuestro alrededor. Ya se sabe que la alegría cuando se comparte, se multiplica y la preocupación, al ser compartida decrece y se hace más liviana. Si hay algo que me gusta de esta época navideña son las largas conversaciones con familia y amigos. Esa sensación de poder escuchar sin prisas, compartir ideas y sentimientos de forma espontánea sin necesidad de observar un código estructurado y cuasi telegráfico. Y... parece que esto es positivo. Recuerdo una conferencia del psiquiatra Rojas Marcos hace años en la que afirmaba que la mejor prevención (y cura) para dolencias psiquiátricas era la conversación. Y con su particular gracejo afirmaba que en caso de necesidad hablásemos con nosotros mismos ante el espejo. Que eso era preferible a quedarse callado.

En 2016 el banco de Loiba se coronó como el  mejor (más bonito) banco del mundo. Un banco
simple, sobrio, de madera que ofrece una vista espectacular en un paraje incomparable en su belleza. Belleza que viene de la sencillez y al mismo tiempo, grandiosidad de la naturaleza  y los acantilados que le rodean. Al ver el banco de madera donde las abuelas de Zimbawe mantienen sus conversaciones: sencillo, tosco, de madera ... me acordé del banco de Loiba. Ambos comparten sencillez y grandiosidad.

Para una persona que aprecia su tierra, la disfruta y la ama como yo, nada me gustaría más que los bancos de Zimbawe sucediesen al de Loiba como el mejor banco del mundo en este año 2017.

sábado, 27 de febrero de 2016

La solitaria ruta de A Marronda

El pasado fin de semana mis amigos de Verso Libre, habían organizado una ruta de senderismo en la zona de A Marronda. Un lugar precioso en el interior de la provincia de Lugo en el que la ruta discurre por la zona del alto Eo cruzando una y mil veces el cauce del río, en ocasiones saltarín y atropellado como el joven que es a esa altura, y en otras, tranquilo y sosegado, como si ya anticipase el ritmo que tendrá cuando

bastantes kilómetros más adelante, se acerque al Mar Cantábrico. Caminamos entre bosques de hayas, robles y castaños, desnudos en esta época del año. La luz del sol se filtra entre los troncos esbeltos de los robles jóvenes que se elevan estilizados hacia el cielo, como si fuesen las cuerdas de un arpa en la que el viento arranca melodías y susurros.

Es ésta una zona rica en pizarra cuyas formas agrestes, duras y cortantes asoman en la superficie de los caminos. En las zonas altas se pueden contemplar los montes cercanos redondeados y cubiertos de brezo. También en ellos asoma la pizarra en determinadas zonas, formando cordilleras afiladas e incisivas de color grisáceo. Cerca de la cuenca del río abundan las ouriceiras, construcciones circulares utilizadas para guardar las castañas en los propios soutos (o bosques) y protegerlas de la voracidad de animales como jabalíes. En la actualidad sólo parecen servir como almacén de de las hojas secas que por casualidad han ido a caer dentro de sus paredes. 

Es una ruta bonita, con subidas y bajadas que ponen a prueba las piernas y la resistencia de los caminantes. Como siempre, los bastones, los grandes aliados, y el buen humor un arma infalible contra el desaliento. Es  una ruta solitaria. En 20 kilómetros no nos cruzamos con ninguna persona, no pasamos por ninguna casa habitada (tan sólo por un antiguo molino hoy deshabitado con su hórreo de planta cuadrada), no apareció ningún can, y tampoco nos topamos con campos cultivados que revelasen la presencia del hombre. Tan solo en el área recreativa de Cortevella se siente la mano del hombre que incluso ha instalado un ascensor en este lugar. Por inaudito que parezca, en el medio del campo existe un ascensor para salvar un desnivel del terreno. Eso sí, para no desentonar con el paisaje, el ascensor es de un color parduzco Desconozco cuál es el nivel de utilización de esta extravagancia que parece más propia de regímenes gobernados por dictadores caprichosos. Probamos, pero ese día no funcionaba. Casi siento alivio al saberlo!
Ha sido un lujo poder disfrutar de esta ruta tan bonita y bien acondicionada y señalada.En el camino de vuelta comienzo a pensar en la despoblación que vive el campo gallego. Cada vez menos personas viven en zonas rurales y las que lo hacen son, en general, de avanzada edad. Si el éxodo campo ciudad no se detiene en algún momento, pronto zonas enormes estarán completamente deshabitadas. Y en ellas será aún más difícil mantener senderos, acondicionar rutas o disponer de fuentes. Quizás entonces lo más exótico en las caminatas no sea descubrir el vuelo de un buitre, las huellas de un lobo o las flores de una planta extraña. Entonces lo exótico será ver una columna de humo que escapa de una chimenea elevándose hacia el cielo. 








domingo, 17 de enero de 2016

Los palabros

Las noches de insomnio tienen su parte productiva. El jueves pasado el agua y el viento arreciaban fuertemente y batían contra mi ventana con tal estruendo que resultaba imposible conciliar el sueño.  Pensé que se trataría de una (otra) ciclogénesis explosiva, esas borrascas de primera división que en los últimos años han tomado apego a la costa gallega y que otros denominan "bombas metereológicas". Miré en Internet y, se trataba sólo de una ciclogénesis a secas, sin el apellido de explosiva. Supongo que será para no alarmar. El mero nombre de ciclogénesis explosiva hace temblar al más pintado. Y... ya está bueno el panorama (familia real, gobierno central, economía, escena internacional...) como para añadir más motivos de alarma al pobre ciudadano al que, como a Obelix, solo le falta tener que preocuparse de que el cielo se le desplome encima. Las ciclogénesis explosivas ( con su evocación apocalíptica digna de la más osada peli de efectos especiales) entraron  hace relativamente poco en nuestras vidas. Hace diez años nadie había oido hablar de estos fenómenos metereológicos cuyo nombre estremecedor nos hace evocar al mismísimo George Lucas. Tal vez sea un efecto del cambio climático que amenaza con perturbar de modo importante nuestra forma de vida. Lo curioso es que igual que la ciclogénesis ha aparecido en nuestras vidas ( haciendo que por su obra y gracia mi casa salga en el Telediario de la Primera, ¡ahí es nada! de forma recurrente) ha desaparecido totalmente la galerna del Cantábrico.Puede ser el cambio climático, aunque me inclino más a creer que se trata de un cambio de denominación buscando un nombre más efectista, sonoro y acorde con los tiempos. ¡Desde luego, para salir en el telediario suena mejor una ciclogénesis que una humilde galerna!

Y, como el viento seguía ululando y la lluvia golpeando con fuerza mi ventana, me puse a pensar en esa afición tan española de cambiar los nombres de las cosas usando vocablos (preferentemente tomados del Inglés) extraños en lugar de usar el rico castellano.Vino a mi cabeza la humilde (en ocasiones vergonzante) y obrera  fiambrera que fue sustituida por el cosmopolita, sofisticado y moderno tupperware, o tupper a secas, como le denominan los más guays. Cierto que hay algunas diferencias entre la fiambrera gris de aluminio y los coloridos especímenes de plástico que se usan ahora, pero, creo yo, son cosas de la evolución. Del mismo modo que el 600 de mi madre no tenía más que tres o cuatro botones y ahora mi coche parece un ordenador de la NASA y ambos siguen denominándose coches o vehículos, no sé por qué nuestras fiambreras han sucumbido al tupper.

Soy una defensora del estudio de los idiomas, pero creo que cada cosa para lo suyo, y eso de sacrificar nuestras palabras en pro de los vocablos de la lengua de Shakespeare me fastidia, especialmente cuando esta cesión se produce no ante conceptos nuevos sino ante conceptos que (con su consabida denominación) llevan años instalados en nuestro idioma. Entiendo (aunque me duela que no logremos encontrar la palabra adecuada) que adoptemos el sajón selfie para referirnos a las autofotos que hacemos con el móvil y por las que más de uno ha arriesgado su vida. Pero, me cuesta mucho más asumir que desplacemos palabras asentadas en el idioma por otras exógenas. Los chicos ahora tienen "skates". Curioso, porque los mismos artefactos (con distinta decoración y menos accesorios de cascos, rodilleras, coderas...) se denominan desde hace más de 40 años monopatines en España. Cierto que el tuneado ha cambiado, pero su función básica de hacer cabriolas por las calles, pegar brincos buscando usos "imaginativos" al mobiliario urbano, permanece. Igual que permanece su potencial amenaza contra peatones, especialmente de edad avanzada. ¿En qué se distinguen entonces un skate y un monopatín? Todavía no lo tengo claro.

Alguien puede pensar que el concepto monopatín es, no obstante, relativamente nuevo en una lengua de solera como la nuestra. Pero, las sustituciones de palabras tradicionales por otras de importación llega hasta conceptos que están en el Nuevo Testamento.  Ahora resulta que están de moda los "wedding planners", esos señores (generalmente señoras) que se encargan de dirigir a todas las personas involucradas en la organización de una boda. Son gentes siempre pegadas a un móvil (y a veces también a un pinganillo) muy estresados para que todo esté como quieren los novios en su gran día (que además suele llevar cada vez más a puestas en escenas y caprichos de lo más originales) y que empiezan a ser una personaje caricatura en el mundo del cine. Pues resulta que el concepto de wedding planner no nació ayer. En el Nuevo Testamento, al hablar de las Bodas de Caná en las que Cristo hizo el milagro de convertir el agua en vino, hay una figura parecida. Y, que yo sepa, jamás hemos oído en la iglesia decir "Cuando el wedding planner probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde venía (los sirvientes, que habían sacado el agua, sí lo sabían), llama al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya todos están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora». Yo jamás he oído eso.Nadie se ha referido en un púlpito al wedding planner de Caná y, sin embargo, como las meigas, parece que existió. El castellano tiene riqueza suficiente y la traducción de las Escrituras habla de del maestresala o del mayordomo. Puede que estas palabras suenen algo más arcaicas o antiguas, pero también aportarían el lustre de la pátina del tiempo que, por otro lado, se busca organizando este tipo de eventos en palacios, castillos, pazos y demás lugares de abolengo. Pensándolo bien, eso de wedding planner suena muy funcional, como a oficina, distrito financiero o congreso de médicos. Desde luego mucho más romántico lo de maestresala.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Jornada de reflexión en los Cañones del Sil

Siempre me ha hecho gracia el nombre de "Jornada de reflexión". Me parece pomposo y de altas pretensiones. Aunque, he de reconocer que me gusta que, siquiera de modo nominal, nos acordemos de la necesidad de reflexionar. Y... agradezco enormemente la liberación, siquiera por 24 horas, de todo el ajetreo de la campaña electoral y la "resaca" postelectoral que llega luego.

Tratándose de una jornada de reflexión, me pareció estupenda la propuesta de mis amigos del Club de Montaña Verso Libre (nombre evocador donde los haya, especialmente para aguerridos montañeros y escaladores) para disfrutar del día recorriendo las laderas de los Cañones del Sil. Mi primera reflexión de la mañana (de eso se trataba, no?) surgió de un elemento muy humilde. Tomando el café matutino en el bar de Parada do Sil, me distraje con el vuelo de una mosca (como en el cole) hasta que me dí cuenta de lo extraordinario que resulta ver moscas en las tierras frías del interior de Galicia en la segunda quincena de diciembre. Parece ser que lo del cambio climático va en serio. Tan en serio que durante el día nos sobraron jerseys, abrigos, guantes (sólo a mí se me ocurre hacer acopio de semejante prenda) y demás prendas propias de la estación en la que estamos. 

Los Cañones del Sil son un lugar único y mágico. El río ha encontrado su cauce a muchos metros de profundidad entre estas paredes graníticas de color gris. Las laderas del río son aprovechadas desde la época de los romanos para viñedos. Viñedos que son toda una obra de arte, ya que se asientan sobre terrazas construidas en piedra para dar cierta estabilidad al terreno, ciertamente muy inclinado. ¡cuánto trabajo para extraer el que los romanos ya llamaban el vino de los dioses! Algunas terrazas se encuentran abandonadas y recubiertas por un musgo aterciopelado en el que crecen derechos pequeños robles.  La marcha transcurre ladera arriba y abajo en un día en el que el sol arranca los mejores colores de las últimas hojas que aún amarillean en los castaños, robles y hayas que colgándose de la ladera se asoman al río. La caminata transcurre en un ambiente fantástico (siempre sucede así) y, es lo que tienen los lugares bonitos con buen tiempo, de cuando en cuando nos paramos a admirar el espectáculo que la naturaleza nos regala, retrasando un poco el ritmo. Marchamos por antiguos caminos empedrados que se encuentran ahora cubiertos por una gruesa capa de hojas que dificulta ver dónde se ocultan las piedras más irregulares y traicioneras. ¡Hoy los bastones han sido una gran ayuda! Es necesario
concentrarse en el suelo y a través de las hojas depositadas nos vamos dando cuenta de los árboles distintos que vigilan el camino. Las hojas ovaladas de los castaños y los erizos (que en la mayoría de los casos ya han perdido su botín de castañas) predominan. De trecho en trecho, no obstante, ceden la hegemonía (mayoría en términos electorales) a las hojas barrocas y curvilíneas de los carballos (robles). De pronto unas piñas, advierten de que pasamos cerca de unos pinos. Y... el sobresalto es mayor cuando el color ocre se ve interrumpido por el rojo llamativo de unos frutos que se esparcen por el suelo. Son madroños (morogos) que aún conservan sus hojas. Llegamos a los llamados Balcones de Madrid (allí se despedían de los segadores que iban a Castilla) y disfrutamos de uno de los paisajes más maravillosos de la geografía gallega. Las paredes grises, duras, majestuosas, tranquilas que vigilan el curso del río Sil que circula sosegado a su encuentro con el Miño.

Pero no solo de arte de la naturaleza se nutre la zona. Estos parajes alejados, duros y aislados fueron elegidos por muchos ermitaños para retirarse a meditar y a lo largo del río hay una colección de monasterios, iglesias, cenobios... Algunos grandes como el de Santo Estevo, hoy convertido en establecimiento hotelero y otros más humildes pero llenos de encanto. Nuestra ruta nos lleva al Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, una joya románica que aparece oculta entre los castaños con varias edificaciones alrededor de los antiguos claustros. La iglesia se mantiene en bastante buen estado y exhibe con orgullo su rosetón. Los claustros tienen algo de mágico y en los pisos superiores los parladoiros pegados a las ventanas conservan un encanto especial. Les llaman las iglesias luciérnagas y ciertamente, en tiempos medievales debieron ser un faro de espiritualidad, refinamiento y cultura para los campesinos de la zona.


Tras la visita al monasterio y unos cuantos kilómetros en nuestras piernas, termina el recorrido. Nos espera la comida en uno de los restaurantes de la zona. Los platos, como cabe esperar, son contundentes y las raciones abundantes, de modo que el efecto reparador está más que conseguido. Tras la comida, toca abandonar estos lugares mágicos antes de que caiga la tarde y comience la lluvia, que el fuerte viento que sopló durante todo el día hacía presagiar. 

Antes de irme de la zona me detengo en Xunqueira de Espadanedo, pueblo que tiene uno de los nombres más llamativos de Galicia. Es un lugar pequeño, anodino donde comercios como "Novedades Pérez" surten a la gente en su día a día y donde a veces se pueden encontrar los objetos más inverosímiles. Decía que es un lugar anodino, si no fuese por su monasterio (otro de los muchos de la zona) que se alza en el medio del pueblo y cobija iglesia, ayuntamiento y salón social. A esta

hora de la tarde y con los nubarrones de fondo resulta sobrecogedor. La iglesia está abierta. Entro. No hay ninguna luz encendida. Sólo unas velas al fondo y la escasa claridad que logra colarse por las escuetas ventanas. Me doy cuenta de cómo debían de sentirse los hombres del medievo en lugares como éste. Sin apenas poder ver y sumergidos en una oscuridad amenazadora es fácil que fuesen asustadizos y se sintiesen débiles.

Si mis reflexiones matutinas comenzaban con una humilde mosca, terminan pensando en la naturaleza del ser humano. La majestuosidad de los cañones nos recuerda lo humildes e insignificantes que somos ante esta naturaleza poderosa. La falta de luz en la iglesia de Xunqueira me hace valorar más esas pequeñas cosas que muchas veces damos por supuestas, como la luz eléctrica. Esa maravilla que transforma la noche en día, lo inhóspito en amigable, lo desconocido en familiar y a la que aún no tienen acceso muchas personas en el mundo. Y... pienso en la coincidencia de que este río Sil por cuyas cercanías he paseado, sea uno de los cauces más explotados en España para la producción de energía eléctrica.





martes, 16 de septiembre de 2014

El sentido del Camino

Hace mucho que no escribo en este blog.  Quizá sea pereza o quizá timidez al pensar que no merece la pena martillearles con mis reflexiones. Pero hoy tengo algo que contarles pues he tenido dos momentos que alguna amiga calificaría de "a-ha moments"

Hoy había sido un mal día en el trabajo y salí para el aeropuerto preocupada por las miserias que a menudo enturbian la vida laboral. No soy una persona que suela entablar conversación en los aviones. Me cuesta iniciar una conversación con una persona sólo porque se haya sentado a mi lado. Pero hoy ha sido diferente.

El avión iba lleno de peregrinos que regresaban a sus hogares tras culminar su peregrinación a Santiago de Compostela. Se les reconoce fácilmente por sus botas, ropas, y, sobre todo,las caras curtidas por el sol y el viento tras días de caminata. Flicka, la señora que iba sentada a mi lado, era claramente una. El inicio de la conversación no fue fácil. A mi pregunta acerca de sus impresiones, contestó que los españoles le parecen poco acogedores, muy cerrados y bastante incultos por no hablar idiomas y gritar al hablar. Traté de defender el pabellón patrio como pude pero sin gran éxito. Flicka había peregrinado en al menos tres ocasiones a Compostela, cada vez por una ruta y conoce bien España. En una ocasión llego a estar tres meses caminando y siempre movida por una profunda fe. 

Le pregunté si viajaba sola y me dijo que sí y no ( en este momento pensé que la gallega debería ser yo). Viajaba sola pero que en su mochila llevaba a mucha gente. Me explicó que trabajaba ayudando a enfermos terminales y que su mochila iba cargada de sus anhelos y esperanzas. Y entre ellos, una muy especial. Hace diez años haciendo el Camino conoció a un matrimonio francés que compartía sus inquietudes espirituales y se hicieron muy amigos. La mujer francesa enfermó hace meses de cáncer de páncreas. Flicka le prometio que harían el Camino juntas y cada día le enviaba un whatsapp con sus impresiones y vivencias. El domingo a su llegada a Santiago le escribió. Durante la Misa del Peregrino sintió la necesidad de escribirle de nuevo. Y lo hizo. Le contestó el marido de su amiga diciéndole que ella se había ido justo durante el vuelo del Botafumeiro envuelta en su humo. En este punto de la conversación Flicka comenzó a llorar y me dijo que sus lágrimas eran de alegría por haber podido llegar a Santiago con su amiga y sabiendo que se iba tranquila y feliz. Reconocí que me impresionaba su fortaleza, tranquilidad, alegría y profundidad y me explicó que todo ello venía de su fe y de su empeño por vivir y disfrutar el momento presente ofreciendo acogida y cariño a los demás. Me recomendó un par de libros y huelga decir que aunque estén en francés, trataré de leerlos.

Al llegar a destino tenía un largo e Mail, más bien una reflexión de un amigo al que había escrito antes de despegar mandándole un abrazo pues su madre se está yendo ( probablemente cuando escribo ya se haya ido). Mi amigo es una persona de una sensatez, serenidad y profundidad de pensamiento increíble. Con él no hay conversaciones banales y siempre sorprende por sus conocimientos de cualquier tema, y muy especialmente, sobre la naturaleza de la ser humano . Es de las personas que más ha meditado y reflexionado sobre la condición humana y su generosidad le lleva a compartir lo que ha aprendido con los demás. Por eso me atrevo a compartir con ustedes algunas de sus reflexiones. 

Me explicó con una serenidad impresionante,  que las enfermedades largas, como las vividas por su madre y por la amiga de Flicka, tienen un sentido, que no es otro que preparar al que se va a prepararse buscando la paz consigo mismo y encontrando respuestas a esas interrogaciones existenciales que, y esto es cosecha mía, todos tenemos pero pocas veces nos atrevemos a confrontar. Interrogaciones que la lectura del libro de la conciencia que todos escribimos cada día ayuda a resolver. Y tiene sentido para los que se quedan. Pues les permite prepararse para esa separación sin saber siquiera si es última o definitiva. Sería algo así como un tiempo de regalo que evita que el abandono se convierta en una herida sin cura. 

El Mail de mi amigo es muy largo y cada línea de una profundidad que impresiona. Cuando terminé de leerlo pensé si sería coincidencia haber tenido dos conversaciones (una oral, otra escrita ) sobre el sentido de la vida y la muerte.  Y sentí envidia de mis interlocutores pues han conseguido encontrar (cada uno por su camino) serenamente un sentido para su vida ( que como las flechas amarillas que señalan el Camino de Santiago, les guía) y aceptar (que palabra tan difícil de asumir)  las alegrías y sinsabores que conlleva. 

No me digan que, a pesar de la situación dolorosa por la que están atravesando en estos momentos, no sienten cierta envidia de la plenitud y serenidad personal que han alcanzado mis amigos. Yo, he de confesarlo, si.






jueves, 5 de septiembre de 2013

No principio foi o verso.- La originalidad del Día das Letras Galegas.

Esta semana tuve la suerte de poder visitar la exposición que la Fundación Barrié tiene en su sede de Vigo  sobre la figura de Rosalía de Castro para conmemorar el 150 aniversario de la publicación de "Cantares Gallegos" acaecida en esa misma ciudad el 17 de mayo de 1863.  Esa fecha es importante ya que desde 1963 el 17 de mayo Galicia celebra el "Día das Letras Galegas" homenajeando a un escritor significativo de su literatura. Escritor que, aparte de otros requisitos, debe llevar 10 años muerto.

A raíz de la visita me surgieron algunas reflexiones acerca de la particularidad que supone la celebración de este día. El día clave en la exaltación del sentimiento gallego no conmemora, como en la mayoría de los pueblos una batalla o un acto heroico. Bueno, heroico sí, pero de carácter poco habitual. La efemérides, como decía, recuerda la publicación el 17 de mayo de 1863 de “Cantares gallegos” considerado el primer libro de la época moderna escrito en gallego. Desde luego se trata de algo cuadruplemente original
1.       Como apuntábamos no recuerda una gesta,  una batalla, o un descubrimiento, sino  la publicación de un libro. Que un pueblo afirme su orgullo a través de la publicación de un libro  es ciertamente un caso peculiar. Máximo teniendo en cuenta que la publicación acontece en un momento en la que la mayoría de ese pueblo era analfabeto.
2.       Se trata de un libro de poesía de inspiración popular, muy alejada de las grandes gestas que como la “Chanson de Roland” jalonan la historia de los pueblos para fortalecer el orgullo patrio. Cantares Gallegos se hace eco de los hechos cotidianos: los trabajos en el campo, las romerías, el sufrimiento , tanto por las penurias materiales como por las amorosas , o la emigración. Todos los temas, aunque con tintes dramáticos en algunos casos (la emigración, por ejemplo) se viven desde una perspectiva íntima, sencilla, como corresponde a las gentes anónimas que la padecen.
3.       Además es un libro escrito por una mujer: Rosalía de Castro. La persona que encarna en su figura el orgullo patrio gallego es una mujer débil , enfermiza  y que convive con una “negra sombra” (depresión?) que siempre le asombra. El que esperase encontrar un fornido guerrero vencedor en mil batallas, un gobernante omnipotente con mano de hierro, o una mujer poderosa e intrigante, se habrá llevado una buena sorpresa
4.       Y por último, pero no por ello menos importante, la voz que habla es la de una mujer “has de cantar meniña gaiteira “.  En el  SXIX en Galicia se teorizaba sobre el asunto. El propio Manuel Murguía, marido de Rosalía de Castro, pensaba que debía ser un bardo, un hombre. Posteriormente fue evolucionando y ya en 1858 después de conocer a Rosalía, señala que el corazón que sienta por todos los gallegos debe ser el de una mujer. Nada  extraño en un pueblo en el que la emigración se había llevado a buena parte de los hombres dejando un gran número de viudas de muertos y … como dice la propia Rosalía, también de vivos.

Un libro de poesía de inspiración popular escrito en un gallego que carece de reconocimiento de lengua, y por tanto de normas , por una mujer enfermiza, ése es el gran hito que marca el orgullo de pertenencia de los gallegos. ¿No me digan que  el  hecho mismo de la publicación no resulta heroico?
Ya lo dijo el gran Cunqueiro en un artículo publicado la víspera del plebiscito del Estatuto de Autonomía de Galicia el 27 de junio de 1936  en el diario madrileño “El Sol”,en Galicia “no principio foi o verso” (el principio fue el verso)