miércoles, 6 de abril de 2016

Los 80, los nuevos 60



Todos los días leemos publicaciones que indican que los 80 son los nuevos 60 y los 60 los nuevos 50. Celebridades y casos de las revista, al margen, algunos tachan estas afirmaciones de exageradas, pero yo me pregunto justo lo contrario y me planteo si no se quedarán cortas.

Los mayores de hoy (y todos tenemos ejemplos muy cercanos) viajan ( difícil en algunos casos seguirles el ritmo!), se interesan por temas y causas sociales, abrazan las nuevas tecnologías (he de reconocerlo, mis amigo silversurfers son mis mayores y más rápidos proveedores de contenido ), colaboran y se involucran en causas sociales y, al igual que los jóvenes de otros tiempos, son una voz en la sociedad que nadie puede ignorar ( por número, nivel de compromiso, capacidad de organización, etc.).

Pero incluso la cuestión va más allá. Ayer viajando en el tren de Santiago a Coruña coincidí con un grupo de jubilados que volvían de visitar  la ciudad del Apóstol. Me fijé en sus ropas: cómodas, funcionales y deportivas, con un punto de sofisticación en sus complementos.  La clase de ropa que una llevaba en su etapa juvenil y universitaria. Eran un grupo numeroso de distintas nacionalidades que viajaban juntos entendiéndose en Inglés. Por lo que pude percibir, alemanes, americanos, británicos, daneses, y gente de otros lugares cuyos acentos y lenguas no identifiqué. Viéndolos juntos en el tren me acordé de mi viaje de inter rail de hace ya casi dos décadas. 

Hablando con ellos me comentaron que estaba haciendo un tour en crucero por el mundo. Hasta ahora ( y aún les quedaban etapas) llevaban 91 días de navegación (me río yo de mi viaje de inter rail). Durante la conversación me contaron que habían estado en Malasya, Sri Lanka, India, Jordania, Omán, Emiratos Árabes Thailandia y muchos otros  lugares que podríamos llamar exóticos. Se regocijaban de haber podido cruzar el Canal de Suez y disfrutar de su espectáculo a pesar de los tiempos convulsos. Conforme avanzaba la conversación mi admiración ( y envidia sana ) hacia estos intrépidos viajeros iba en aumento. No solo por la envergadura de su viaje sino por el interés que mostraban continuamente por conocer cosas de España y Galicia. Durante todo el trayecto me preguntaban por los lugares que atravesábamos, los cultivos, la ocupación de la gente, las industrias de la zona y todo aquello que se les iba ocurriendo. En los pocos momentos en los que su curiosidad parecía saciada antes de que se les ocurriese otra pregunta, yo aprovechaba para conocer más cosas sobre ellos. Mis vecinas de asiento, provenían de Philadelphia y según supe habían aprovechado el viaje para colaborar con alguna ONG en el Sudeste asiático. Cuando llegamos a destino me dio pena no tener más tiempo para disfrutar conversando con ellas y por una vez (sólo por una vez) eché de menos aquellos trenes de hace unos años de recorridos interminables y horarios indefinidos. A veces la eficiencia, resta encanto a las cosas. 

Cuando me despedí de ellas ( no sin antes recomendarles un tour rápido por la ciudad) empecé a pensar: curiosos, activos, ávidos de descubrir el mundo, generosos, altruistas, con ganas de disfrutar de la vida ... ¿ no son éstas características de la juventud? ¡Definitivamente, los 80 son, como mucho, los nuevos 60!

P.S. Este post está dedicado a Suso, incansable organizador de viajes, curioso, activo, generoso, amable, tranquilo y dotado de una retranca que sólo da la inteligencia, y con el que tuve oportunidad de viajar. Suso nos dejó hace unos meses. Estoy segura de que habría disfrutado organizando para sus amigos un crucero como el de mis compañeros de tren. 


sábado, 27 de febrero de 2016

La solitaria ruta de A Marronda

El pasado fin de semana mis amigos de Verso Libre, habían organizado una ruta de senderismo en la zona de A Marronda. Un lugar precioso en el interior de la provincia de Lugo en el que la ruta discurre por la zona del alto Eo cruzando una y mil veces el cauce del río, en ocasiones saltarín y atropellado como el joven que es a esa altura, y en otras, tranquilo y sosegado, como si ya anticipase el ritmo que tendrá cuando

bastantes kilómetros más adelante, se acerque al Mar Cantábrico. Caminamos entre bosques de hayas, robles y castaños, desnudos en esta época del año. La luz del sol se filtra entre los troncos esbeltos de los robles jóvenes que se elevan estilizados hacia el cielo, como si fuesen las cuerdas de un arpa en la que el viento arranca melodías y susurros.

Es ésta una zona rica en pizarra cuyas formas agrestes, duras y cortantes asoman en la superficie de los caminos. En las zonas altas se pueden contemplar los montes cercanos redondeados y cubiertos de brezo. También en ellos asoma la pizarra en determinadas zonas, formando cordilleras afiladas e incisivas de color grisáceo. Cerca de la cuenca del río abundan las ouriceiras, construcciones circulares utilizadas para guardar las castañas en los propios soutos (o bosques) y protegerlas de la voracidad de animales como jabalíes. En la actualidad sólo parecen servir como almacén de de las hojas secas que por casualidad han ido a caer dentro de sus paredes. 

Es una ruta bonita, con subidas y bajadas que ponen a prueba las piernas y la resistencia de los caminantes. Como siempre, los bastones, los grandes aliados, y el buen humor un arma infalible contra el desaliento. Es  una ruta solitaria. En 20 kilómetros no nos cruzamos con ninguna persona, no pasamos por ninguna casa habitada (tan sólo por un antiguo molino hoy deshabitado con su hórreo de planta cuadrada), no apareció ningún can, y tampoco nos topamos con campos cultivados que revelasen la presencia del hombre. Tan solo en el área recreativa de Cortevella se siente la mano del hombre que incluso ha instalado un ascensor en este lugar. Por inaudito que parezca, en el medio del campo existe un ascensor para salvar un desnivel del terreno. Eso sí, para no desentonar con el paisaje, el ascensor es de un color parduzco Desconozco cuál es el nivel de utilización de esta extravagancia que parece más propia de regímenes gobernados por dictadores caprichosos. Probamos, pero ese día no funcionaba. Casi siento alivio al saberlo!
Ha sido un lujo poder disfrutar de esta ruta tan bonita y bien acondicionada y señalada.En el camino de vuelta comienzo a pensar en la despoblación que vive el campo gallego. Cada vez menos personas viven en zonas rurales y las que lo hacen son, en general, de avanzada edad. Si el éxodo campo ciudad no se detiene en algún momento, pronto zonas enormes estarán completamente deshabitadas. Y en ellas será aún más difícil mantener senderos, acondicionar rutas o disponer de fuentes. Quizás entonces lo más exótico en las caminatas no sea descubrir el vuelo de un buitre, las huellas de un lobo o las flores de una planta extraña. Entonces lo exótico será ver una columna de humo que escapa de una chimenea elevándose hacia el cielo. 








martes, 16 de febrero de 2016

El síndrome de hybris

El pasado fin de semana el tiempo arreciaba duro. Era una apuesta temeraria salir a la calle y, en esas circunstancias, el cine se configura como una magnífica opción. Fui a ver "La gran apuesta" otra película sobre la crisis de 2008 que llevamos sufriendo largo tiempo y que tiene pinta de convertirse en cuasi permanente. Tal vez mi afirmación sea algo exagerada, aunque lo cierto es que sí ha cambiado la forma en cómo concebimos el mundo y las relaciones entre las personas e instituciones. La película comienza con una frase de Mark Twain: "lo que te mete en problemas no es lo que no sabes, sino lo que crees saber". Muy acertada para describir lo que sucedió.

A mí me ha hecho recordar el libro que estoy leyendo y que es recomendación de una persona magnífica, inteligente, trabajadora, sencilla y generosa. El libro se titula "En el poder y en la enfermedad" y en él David Owen, neurólogo y político durante muchos años estudia la relación entre las enfermedades (físicas y psicológicas) de los dirigentes políticos (jefes de estado y de gobierno) y sus actuaciones durante los últimos 100 años. Resulta sorprendente conocer la opacidad con la que en muchos casos se han tratado estas circunstancias que, como bien apunta el autor, tienen enorme trascendencia sobre la vida de los ciudadanos. 

Dedica una parte del libro a explicar el síndrome de hybris (hubris sindrome) esa afección que los legos llamaríamos megalomanía y que los griegos describieron de este modo "un acto de hybirs es aquél en el cual un personaje poderoso, hinchad de desmesurado orgullo y confianza en sí mismo trata a los demás con insolencia y desprecio". Sin duda, ello supone una pérdida de capacidad, de aquellos que alcanzan el éxito y que les hace sentirse excesivamente seguros de sí mismos y despreciar los consejos que van en contra de lo que creen, o en ocasiones, toda clase de consejos, y que empiezan a actuar de un modo que parece desafiar a la realidad en sí misma".

Apunta el autor que los síntomas conductuales que permitirían hablar de hybris crecen en intensidad según aumenta la permanencia de un jefe de Estado o de Gobierno en el poder. Y.. ¿cómo reconocer cuando se dan estos trastornos de la conducta? Owen describe los síntomas que permitirían reconocer esta afección. Entre ellos 
. una inclinación narcisista a ver el mundo como un escenario en el que pueden ejercer su poder y buscar la gloria, en lugar de verlo como un escenario con problemas que requieren soluciones prácticas
. una predisposición a realizar acciones que den una buena imagen de ellos
. una preocupación desproporcionada por la imagen
. una forma mesiánica de hablar
. una tendencia a hablar de sí mismos en tercera  persona o con el mayestático "nosotros"
. pérdida de contacto con la realidad, unida generalmente e un progresivo aislamiento
. exagerada creencia en lo que pueden conseguir personalmente
. excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la crítica ajenos

y así hasta 14 síntomas que Owen desgrana y explica para pasar luego a ilustrar con ejemplos (de gente tan conocida como Kennedy, Mitterrand, Bush o el Sha de Persia) manifestaciones reales de estas afecciones. Quizá tan interesante como constatar las debilidades de los hombres más poderosos del planeta, sea conocer cómo las personas a su alrededor (familia, médicos, ayudantes, etc) trataron estas situaciones complicadas.

Al leer la lista de síntomas, inmediatamente pensé en otro libro que estoy leyendo, regalo de mi amiga Geetha, y que se titula "The fate of Africa". Es un libro muy bien documentado, que narra la historia de los países de Africa desde la descolonización. En esas tierras y en ese período abundaron dirigentes que cometieron todo tipo de desmanes, crímenes y tropelías imbuidos de la idea de que detentaban un poder cuasi absoluto y sin límites escribiendo páginas muy dolorosas y sonrojantes (sobre todo para los que consistieron y apoyaron tales regímenes) de la historia.

Luego reflexioné. ¡Qué fácil es ver la paja en el ojo ajeno! Tal vez tengamos una muestra del síndrome de hybris mucho más cerca de lo que creemos. Escuchando la radio y leyendo los periódicos estos días, una siente bochorno respecto del comportamiento de algunos líderes políticos. Estos parecen haber olvidado que su principal cometido es gestionar los problemas del pueblo buscando la mejor solución. Y lo curioso es que estas manifestaciones del síndrome de hybris, al menos en el caso español, no parecen necesitar del ejercicio de poder para mostrarse en toda su plenitud. ¡Ay Dios! ¿será que en este campo España también is different?

domingo, 17 de enero de 2016

Los palabros

Las noches de insomnio tienen su parte productiva. El jueves pasado el agua y el viento arreciaban fuertemente y batían contra mi ventana con tal estruendo que resultaba imposible conciliar el sueño.  Pensé que se trataría de una (otra) ciclogénesis explosiva, esas borrascas de primera división que en los últimos años han tomado apego a la costa gallega y que otros denominan "bombas metereológicas". Miré en Internet y, se trataba sólo de una ciclogénesis a secas, sin el apellido de explosiva. Supongo que será para no alarmar. El mero nombre de ciclogénesis explosiva hace temblar al más pintado. Y... ya está bueno el panorama (familia real, gobierno central, economía, escena internacional...) como para añadir más motivos de alarma al pobre ciudadano al que, como a Obelix, solo le falta tener que preocuparse de que el cielo se le desplome encima. Las ciclogénesis explosivas ( con su evocación apocalíptica digna de la más osada peli de efectos especiales) entraron  hace relativamente poco en nuestras vidas. Hace diez años nadie había oido hablar de estos fenómenos metereológicos cuyo nombre estremecedor nos hace evocar al mismísimo George Lucas. Tal vez sea un efecto del cambio climático que amenaza con perturbar de modo importante nuestra forma de vida. Lo curioso es que igual que la ciclogénesis ha aparecido en nuestras vidas ( haciendo que por su obra y gracia mi casa salga en el Telediario de la Primera, ¡ahí es nada! de forma recurrente) ha desaparecido totalmente la galerna del Cantábrico.Puede ser el cambio climático, aunque me inclino más a creer que se trata de un cambio de denominación buscando un nombre más efectista, sonoro y acorde con los tiempos. ¡Desde luego, para salir en el telediario suena mejor una ciclogénesis que una humilde galerna!

Y, como el viento seguía ululando y la lluvia golpeando con fuerza mi ventana, me puse a pensar en esa afición tan española de cambiar los nombres de las cosas usando vocablos (preferentemente tomados del Inglés) extraños en lugar de usar el rico castellano.Vino a mi cabeza la humilde (en ocasiones vergonzante) y obrera  fiambrera que fue sustituida por el cosmopolita, sofisticado y moderno tupperware, o tupper a secas, como le denominan los más guays. Cierto que hay algunas diferencias entre la fiambrera gris de aluminio y los coloridos especímenes de plástico que se usan ahora, pero, creo yo, son cosas de la evolución. Del mismo modo que el 600 de mi madre no tenía más que tres o cuatro botones y ahora mi coche parece un ordenador de la NASA y ambos siguen denominándose coches o vehículos, no sé por qué nuestras fiambreras han sucumbido al tupper.

Soy una defensora del estudio de los idiomas, pero creo que cada cosa para lo suyo, y eso de sacrificar nuestras palabras en pro de los vocablos de la lengua de Shakespeare me fastidia, especialmente cuando esta cesión se produce no ante conceptos nuevos sino ante conceptos que (con su consabida denominación) llevan años instalados en nuestro idioma. Entiendo (aunque me duela que no logremos encontrar la palabra adecuada) que adoptemos el sajón selfie para referirnos a las autofotos que hacemos con el móvil y por las que más de uno ha arriesgado su vida. Pero, me cuesta mucho más asumir que desplacemos palabras asentadas en el idioma por otras exógenas. Los chicos ahora tienen "skates". Curioso, porque los mismos artefactos (con distinta decoración y menos accesorios de cascos, rodilleras, coderas...) se denominan desde hace más de 40 años monopatines en España. Cierto que el tuneado ha cambiado, pero su función básica de hacer cabriolas por las calles, pegar brincos buscando usos "imaginativos" al mobiliario urbano, permanece. Igual que permanece su potencial amenaza contra peatones, especialmente de edad avanzada. ¿En qué se distinguen entonces un skate y un monopatín? Todavía no lo tengo claro.

Alguien puede pensar que el concepto monopatín es, no obstante, relativamente nuevo en una lengua de solera como la nuestra. Pero, las sustituciones de palabras tradicionales por otras de importación llega hasta conceptos que están en el Nuevo Testamento.  Ahora resulta que están de moda los "wedding planners", esos señores (generalmente señoras) que se encargan de dirigir a todas las personas involucradas en la organización de una boda. Son gentes siempre pegadas a un móvil (y a veces también a un pinganillo) muy estresados para que todo esté como quieren los novios en su gran día (que además suele llevar cada vez más a puestas en escenas y caprichos de lo más originales) y que empiezan a ser una personaje caricatura en el mundo del cine. Pues resulta que el concepto de wedding planner no nació ayer. En el Nuevo Testamento, al hablar de las Bodas de Caná en las que Cristo hizo el milagro de convertir el agua en vino, hay una figura parecida. Y, que yo sepa, jamás hemos oído en la iglesia decir "Cuando el wedding planner probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde venía (los sirvientes, que habían sacado el agua, sí lo sabían), llama al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya todos están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora». Yo jamás he oído eso.Nadie se ha referido en un púlpito al wedding planner de Caná y, sin embargo, como las meigas, parece que existió. El castellano tiene riqueza suficiente y la traducción de las Escrituras habla de del maestresala o del mayordomo. Puede que estas palabras suenen algo más arcaicas o antiguas, pero también aportarían el lustre de la pátina del tiempo que, por otro lado, se busca organizando este tipo de eventos en palacios, castillos, pazos y demás lugares de abolengo. Pensándolo bien, eso de wedding planner suena muy funcional, como a oficina, distrito financiero o congreso de médicos. Desde luego mucho más romántico lo de maestresala.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Stand by me

Hoy es el "día de inventario" de ver en qué se han quedado los buenos propósitos e intenciones de hace un año.  No voy a profundizar en este punto. Siento que suelo ser demasiado ambiciosa cuando fijo planes, ¿o será el efecto de la bebida que suele acompañar el fin de año? 

También es el día de hacer balance y ver cómo ha ido el año. Como todos los años este 2015 ha tenido momentos buenos y otros no tantos. Hoy recuerdo especialmente a aquellos que se han ido. Algunos, después de estar largo tiempo enfermos. Tanto, que a veces parece que siempre hubiesen sido así, débiles, frágiles, con ojos que miraban desde cuencas hundidas y un tanto asustados. Sólo las fotos nos recuerdan que han sido personas llenas de vitalidad, alegría, bromistas, ágiles y activos. Otros, se han ido muy rápido. Tanto, que casi no ha dado tiempo a despedirse y darnos cuenta de su partida. Aún nos sorprendemos al ver su sitio vacío o pronunciar su nombre en pasado. A todos, el cariño y el recuerdo por todo lo que han compartido con nosotros, las lecciones que con su ejemplo nos han dado y la generosidad que nos han mostrado.

También entre los famosos ha habido partidas. A finales de abril nos abandonaba el cantante Ben E,. King que nos ha dejado para siempre una canción estupenda "Stand by me".Escuchaba hoy en la radio "Stand by me" y pensé en qué o quién quiero que me acompañe durante todo el año que empieza. La respuesta puede parecer manida, pero es sincera. Quiero que me acompañen mi familia y amigos, ese núcleo que nos hace más alegres los momentos felices y más llevaderos los momentos complicados. Quiero también que nos acompañen a mí y a los míos la salud, la alegría, la paz, la ilusión, la energía y el sentido del humor. 

Por supuesto, hay cosas que me gustaría perder de vista en 2016. La violencia, el miedo, el terror. El año comenzaba brutalmente con los atentados de Charlie Hebdo y hoy el miedo impide celebrar el comienzo de año en muchas ciudades de Europa, y en otras impone restricciones y medidas de seguridad extremas. Recuerdo que hace unas semanas, al ver una mochila en el suelo de un baño del aeropuerto, experimenté una punzada de terror y tuve que sobreponerme para no salir huyendo. Me negué a ceder al miedo, aunque me costó. No quiero vivir así con miedo en el cuerpo. Una de las cosas que hacen una sociedad agradable, atractiva y  libre y que marcan la diferencia de los países desarrollados es el poder caminar por la calle tranquilos y sin temor. He nacido en una sociedad así y quiero que siga siendo así. 

2016 vendrá marcado por el 400 aniversario de la muerte de Cervantes y por ello quiero finalizar este post con las palabras del genial escritor, quien, ya en su tiempo era consciente del valor de la libertad que parecen estar robándonos "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida."

Muy feliz 2016.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Jornada de reflexión en los Cañones del Sil

Siempre me ha hecho gracia el nombre de "Jornada de reflexión". Me parece pomposo y de altas pretensiones. Aunque, he de reconocer que me gusta que, siquiera de modo nominal, nos acordemos de la necesidad de reflexionar. Y... agradezco enormemente la liberación, siquiera por 24 horas, de todo el ajetreo de la campaña electoral y la "resaca" postelectoral que llega luego.

Tratándose de una jornada de reflexión, me pareció estupenda la propuesta de mis amigos del Club de Montaña Verso Libre (nombre evocador donde los haya, especialmente para aguerridos montañeros y escaladores) para disfrutar del día recorriendo las laderas de los Cañones del Sil. Mi primera reflexión de la mañana (de eso se trataba, no?) surgió de un elemento muy humilde. Tomando el café matutino en el bar de Parada do Sil, me distraje con el vuelo de una mosca (como en el cole) hasta que me dí cuenta de lo extraordinario que resulta ver moscas en las tierras frías del interior de Galicia en la segunda quincena de diciembre. Parece ser que lo del cambio climático va en serio. Tan en serio que durante el día nos sobraron jerseys, abrigos, guantes (sólo a mí se me ocurre hacer acopio de semejante prenda) y demás prendas propias de la estación en la que estamos. 

Los Cañones del Sil son un lugar único y mágico. El río ha encontrado su cauce a muchos metros de profundidad entre estas paredes graníticas de color gris. Las laderas del río son aprovechadas desde la época de los romanos para viñedos. Viñedos que son toda una obra de arte, ya que se asientan sobre terrazas construidas en piedra para dar cierta estabilidad al terreno, ciertamente muy inclinado. ¡cuánto trabajo para extraer el que los romanos ya llamaban el vino de los dioses! Algunas terrazas se encuentran abandonadas y recubiertas por un musgo aterciopelado en el que crecen derechos pequeños robles.  La marcha transcurre ladera arriba y abajo en un día en el que el sol arranca los mejores colores de las últimas hojas que aún amarillean en los castaños, robles y hayas que colgándose de la ladera se asoman al río. La caminata transcurre en un ambiente fantástico (siempre sucede así) y, es lo que tienen los lugares bonitos con buen tiempo, de cuando en cuando nos paramos a admirar el espectáculo que la naturaleza nos regala, retrasando un poco el ritmo. Marchamos por antiguos caminos empedrados que se encuentran ahora cubiertos por una gruesa capa de hojas que dificulta ver dónde se ocultan las piedras más irregulares y traicioneras. ¡Hoy los bastones han sido una gran ayuda! Es necesario
concentrarse en el suelo y a través de las hojas depositadas nos vamos dando cuenta de los árboles distintos que vigilan el camino. Las hojas ovaladas de los castaños y los erizos (que en la mayoría de los casos ya han perdido su botín de castañas) predominan. De trecho en trecho, no obstante, ceden la hegemonía (mayoría en términos electorales) a las hojas barrocas y curvilíneas de los carballos (robles). De pronto unas piñas, advierten de que pasamos cerca de unos pinos. Y... el sobresalto es mayor cuando el color ocre se ve interrumpido por el rojo llamativo de unos frutos que se esparcen por el suelo. Son madroños (morogos) que aún conservan sus hojas. Llegamos a los llamados Balcones de Madrid (allí se despedían de los segadores que iban a Castilla) y disfrutamos de uno de los paisajes más maravillosos de la geografía gallega. Las paredes grises, duras, majestuosas, tranquilas que vigilan el curso del río Sil que circula sosegado a su encuentro con el Miño.

Pero no solo de arte de la naturaleza se nutre la zona. Estos parajes alejados, duros y aislados fueron elegidos por muchos ermitaños para retirarse a meditar y a lo largo del río hay una colección de monasterios, iglesias, cenobios... Algunos grandes como el de Santo Estevo, hoy convertido en establecimiento hotelero y otros más humildes pero llenos de encanto. Nuestra ruta nos lleva al Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, una joya románica que aparece oculta entre los castaños con varias edificaciones alrededor de los antiguos claustros. La iglesia se mantiene en bastante buen estado y exhibe con orgullo su rosetón. Los claustros tienen algo de mágico y en los pisos superiores los parladoiros pegados a las ventanas conservan un encanto especial. Les llaman las iglesias luciérnagas y ciertamente, en tiempos medievales debieron ser un faro de espiritualidad, refinamiento y cultura para los campesinos de la zona.


Tras la visita al monasterio y unos cuantos kilómetros en nuestras piernas, termina el recorrido. Nos espera la comida en uno de los restaurantes de la zona. Los platos, como cabe esperar, son contundentes y las raciones abundantes, de modo que el efecto reparador está más que conseguido. Tras la comida, toca abandonar estos lugares mágicos antes de que caiga la tarde y comience la lluvia, que el fuerte viento que sopló durante todo el día hacía presagiar. 

Antes de irme de la zona me detengo en Xunqueira de Espadanedo, pueblo que tiene uno de los nombres más llamativos de Galicia. Es un lugar pequeño, anodino donde comercios como "Novedades Pérez" surten a la gente en su día a día y donde a veces se pueden encontrar los objetos más inverosímiles. Decía que es un lugar anodino, si no fuese por su monasterio (otro de los muchos de la zona) que se alza en el medio del pueblo y cobija iglesia, ayuntamiento y salón social. A esta

hora de la tarde y con los nubarrones de fondo resulta sobrecogedor. La iglesia está abierta. Entro. No hay ninguna luz encendida. Sólo unas velas al fondo y la escasa claridad que logra colarse por las escuetas ventanas. Me doy cuenta de cómo debían de sentirse los hombres del medievo en lugares como éste. Sin apenas poder ver y sumergidos en una oscuridad amenazadora es fácil que fuesen asustadizos y se sintiesen débiles.

Si mis reflexiones matutinas comenzaban con una humilde mosca, terminan pensando en la naturaleza del ser humano. La majestuosidad de los cañones nos recuerda lo humildes e insignificantes que somos ante esta naturaleza poderosa. La falta de luz en la iglesia de Xunqueira me hace valorar más esas pequeñas cosas que muchas veces damos por supuestas, como la luz eléctrica. Esa maravilla que transforma la noche en día, lo inhóspito en amigable, lo desconocido en familiar y a la que aún no tienen acceso muchas personas en el mundo. Y... pienso en la coincidencia de que este río Sil por cuyas cercanías he paseado, sea uno de los cauces más explotados en España para la producción de energía eléctrica.





domingo, 13 de diciembre de 2015

Airbnb: viejos nuevos negocios

Esta semana se confirmaba oficialmente la noticia publicada inicialmente en junio según la cual Airbnb había levantado financiación por valor de 1.500M de dólares con una valoración de 25.000M de dólares. Las cifras en esta empresa son siempre mareantes y parece que no existe límite a alcanzar.

Este empresa, que es uno de los máximos exponentes de la economía colaborativa, me trae memorias de la infancia. Siendo niña, recuerdo que cuando venía a Coruña con mis padres, en los semáforos de las calles de entrada solían apostarse hombres y  mujeres que, al ver la matrícula de fuera de nuestro coche, se acercaban. Ofrecían alojamiento en sus casas a las personas que acudían a Coruña. Claro que entonces la cosa tenía menos glamour y en lugar de "economía colaborativa" se llamaba "tapar agujeros" o llegar a fin de mes. Pero... en esencia el corazón del negocio era el mismo. Los mecanismos diferentes, pero la intención similar: completar ingresos (en algunos casos, igual que sucede con airbnb, se trataba de la fuente de ingresos principal de la familia) aprovechando el espacio no utilizado.

Recuerdo que algunos de los oferentes eran bastante insistentes y no aceptaban un "no" por respuesta. Igual que esos anuncios que nos persiguen en nuestra navegación por internet. Recuerdo también que desaparecían rápidamente cuando avistaban un policía (la regulación y el pago de impuestos no estaba nada claro tampoco entonces). Y recuerdo que a veces circulaban historias de personas que habían utilizado estos servicios y se habían llevado una gran decepción (e incluso sustos). Igualito que ahora con Airbnb.

Por eso no me ha extrañado que Cuba haya sido uno de los países en los que Airbnb ha conseguido extenderse más rápidamente. Toda la infraestructura semiinformal de paladares en las que se alojaba a turistas con familias era un terreno abonado para que el modelo calase. En realidad, el modelo es el mismo, sólo que en lugar de utilizar intermediarios y personas conectadas, se utiliza la tecnología y las conexiones de internet (un tema no menor en la isla). Supongo que en eso consiste la innovación, en seguir atendiendo las necesidades del ser humano, basándose en modelos de negocio ya existentes, pero mejorando la forma en que se proveen gracias a la tecnología (mayor comodidad, mayor previsibilidad, mayor fiabilidad y mayor rapidez). Y.... supongo que en estos tiempos de mayor frugalidad y de economía circular, en la que el desperdiciar vuelve a estar mal visto,veremos, gracias a la tecnología, el renacimiento de modelos de negocio de tiempos de menor abundancia que los de inicios del siglo XXI. ¡Estemos atentos!




sábado, 28 de noviembre de 2015

El programa electoral, como un plan de negocio

Estos días de precampaña ( un eufemismo en mi opinión) no paramos de ser bombardeados con noticias acerca de los líderes políticos. Muchos discursos, muchas declaraciones, muchas actividades (cada vez más extrañas) que buscan en muchos casos la anécdota. Pero poco análisis serio, riguroso y detallado de lo que dicen (y no dicen) los programas políticos. En teoría los programas deberían ser como los planes de negocio. Es la propuesta que presentan a los inversores, en este caso los votantes, para que les otorguen o no su confianza (en el caso de los negocios, dinero; en el caso de las elecciones, votos). Hay muchos manuales, páginas web, recomendaciones, libros, etc. acerca de cómo hacer un business plan. Pero poco, acerca de cómo elaborar el plan de negocio madre que configura en buena medida cómo se desarrolla la actividad económica, social y educativa de un país.

Por eso me ha gustado la iniciativa de la Fundación Transforma España que ha elaborado el "Decálogo de un programa electoral". La idea es simple, qué aspectos deberíamos encontrar en un programa electoral. La valoración, es cuestión particular de cada uno. Las analogías con el mundo de los planes de negocio son muchas. 

En primer lugar debe explicar la visión que el partido persigue. ¿Cuál es su ideología en los principales ámbitos? Es el QUÉ. ¿Qué quieren hacer? Y deben explicarlo de forma clara y sencilla. (punto 1). Igual que un emprendedor dice que quiere resolver el problema x.

Lo segundo es el CÓMO: de qué forma se va a concretar esa visión ideológica, del mismo modo que un emprendedor explica cómo piensa proporcionar la solución al problema. Los ciudadanos deberíamos ser capaces de identificar las políticas y medidas que deberíamos esperar de cada uno de los partidos, al menos en sus grandes líneas (punto 2) . También forma parte del cómo saber qué implica económicamente la propuesta que nos hacen. ¿Cuánto cuesta y cómo va a financiarse?  (punto 3) Obvio ¿no? También forma parte del cómo el explicar la agenda legislativa, el marco legal necesario para alcanzar la visión propuesta. Esto puede implicar reformas constitucionales, legales e institucionales. Y.... deberíamos conocerlas de antemano. (punto 4) Dentro del cómo están los "recursos humanos"  y la organización de las instituciones (punto 6), cuestión clave en el mundo de la empresa y en los planes de negocio, como todos sabemos. 

En el programa deberíamos ser capaces de identificar medidas de control y códigos éticos que permitan luchar contra la corrupción (punto 5) y cómo se va a rendir cuentas ante el electorado acerca de la aplicación real del programa (punto 7). Es decir, deberíamos poder medir si el plan propuesto está o no teniendo éxito. ¿Alcanza la empresa sus objetivos? Suena utópico pero está lleno de lógica. 

Y finalmente, y no por ello menos importante, es preciso conocer de qué modo se elabora el programa electoral. En una economía colaborativa como la que vivimos y en la que la participación es cada vez más fácil, la sociedad debería participar de algún modo en su elaboración. (punto 8) tanto escuchando a las organizaciones políticas, sociales, y económicas y, contando con la colaboración de expertos. 

Por supuesto también es importante la transparencia y la difusión (puntos 9 y 10) tratando de que el programa sea accesible y comprensible (tan relevante como la anterior) a todos los colectivos de la sociedad. Y.... dentro de la transparencia, debería resultar fácil la comparación entre las distintas propuestas.

Todo muy lógico pero.... ¿por qué me da la impresión de que resulta actualmente un poco utópico?


sábado, 21 de noviembre de 2015

Eisenhower Fellowhips.- Butterflies.

Tras siete semanas viajando y disponiendo de tiempo para pensar a lo grande y en modo internacional de los temas relevantes que afectan a la humanidad, el viaje llega a su fin. Para no perder la costumbre escribo desde el aeropuerto. Una mezcla de sensaciones y emociones. Primero agradecimiento por haber tenido esta gran oportunidad. Segundo responsabilidad, ¿ cómo usar esta oportunidad para contribuir a hacer un mundo mejor?.  Tercero, alegría por ver de nuevo a los míos. Cuarto, pena, pues se que esa conexión tan especial que se produjo con mis compañeras fellows  venidas de los cinco continentes, aunque no queramos, se va a
desvanecer. Lo intentaremos, y en esto las redes sociales ayudan mucho, pero poco a poco la realidad nos va a
ir absorbiendo y será más complicado sacar la cabeza para pensar a lo grande. Yo, no obstante me he hecho ciertos propósitos  para no perder esta gran oportunidad de aprender. Indonesia será siempre para mí Alissa; Sri Lanka, Bhavani; Zimbawe, Kuda; Malasya Cheryl y Sasi y por tanto, ninguno de esos países me es extraño ya.  


Después de haber conocido a mujeres que se juegan su seguridad física por defender las causas de la democracia, de la libertad, de los más débiles, de los niños, de los pobres, de las mujeres maltratadas, de los enfermos en países como Zimbawe, Rumanía, Jordania, Malasya, Pakistan, Argentina, etc. Una no puede sino reflexionar acerca de en  como lograr que nuestro trabajo ayude a acelerar el mundo en esa dirección. Obstáculos hay muchos, pero la alegría, el dinamismo, la energía de estas mujeres son una referencia y fuente de inspiración constante.Tengo la sensación que se produjo una conexión especial entre estas mujeres venidas de todo el mundo, solteras, casadas, con hijos, sin hijos, de al menos seis religiones distintas, profesiones muy alejadas, culturas diferentes y países en ocasiones enfrentados. Nada impidió que se estableciese un diálogo sereno, profundo e integrador salpicado con chispas de humor que, siempre hacen la convivencia más rica y los momentos más memorables.


Como recuerdo, y como fuente de inspiración el cuadro que hemos ofrecido a Eisenhower Fellowships. Un cuadro pintado por una artista indonesia y en el que aparecen 25 mariposas, todas distintas, pero de algún modo conectadas. Mariposas que representan la transformación, la elegancia, la alegría, la libertad.  De modo que cuando el viento sople fuerte, como suele hacer, en mi ciudad, pensaré que alguna de estas mariposas está batiendo las alas con energía para lograr mejorar el mundo un poquito . Y.... Ya sabemos que el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar una tormenta en NYC!

Me queda un quinto punto, Dar las gracias a todos los que me han apoyado en esta aventura. A los que me han aconsejado, a los que me han presentado a gente, a los que me recibieron en sus lugares de residencia, a mi familia que me recibió hoy (con cartel incluido, como en las películas) en el aeropuerto, a mis amigos que me ayudarán en la incorporación a la realidad, a los que han seguido mi blog y a todos los que de un modo u otro se han interesado por mí y haciéndome llegar su cariño me han hecho saborear la experiencia con mayor intensidad. Gracias.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Making strides en Miami

Miami ha resultado inesperado. Para empezar el tiempo. Lluvia, viento, nubes... más propio de mi tierra que de este lugar conocido por el sol. Eso sí, la temperatura y la humedad no defraudaron. Típicas de Miami.

Ha resultado inesperado porque esperaba descansar un poco, ver la playa y salir a conocer lo que es típico de Miami. De eso ha habido poco. Algo de gimnasio muy temprano (eso sí es muy de Miami), he visto muchos coches de altisima gama (eso también es muy de Miami)  pero ni playa, ni paseos, ni salir. El tiempo ha impedido incluso las recepciones en la piscina del hotel!

He tenido no obstante de conocer los jardines del Vizcaya Museum, un lugar muy bonito que a mí me trasladó a una mezcla de una villa italiana y el palacio de verano de Pekín. El lugar es hermoso. Y allí tuve la ocasión de escuchar a algunas mujeres increíbles. Chistine Whitman, presidenta del comité ejecutivo de Eisenhower Fellowships y ex gobernadora de New Jersey. Mujeres como Rosalie Payne alta ejecutiva de Carnival Cruises Lines y sobre todo, Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU mujeres y una
persona con una trayectoria impresionante. Esta última nos habló de los progresos que se han hecho en pro del avance de las mujeres y de la marathon que aún queda por recorrer. Me quedaré con una frase que me ha hecho pensar. Dijo que, para muchas mujeres su casa no es un lugar seguro. ¡cuán diferente del refrán inglés que dice que la casa de un hombre es su castillo!

Todas estas mujeres y otras muchas venidas de todos los continentes estamos aqui para participar en el congreso "Making strides: advancing women's leadership". Ver reunidas a tantas mujeres y hombres de culturas, países, religiones, procedencias tan distintas hablando de temas comunes y encontrando vínculos es realmente emocionante. Y es un honor que me invitasen a hablar en una mesa redonda con Rosemary Howard y Adis Vila , moderada por Basma S. AlBuhairan para compartir experiencias e inquietudes. Ha sido una mesa redonda vibrante, llena de discusión y donde se produjo un intenso intercambio de ideas, puntos de vista, propuestas y opiniones. Personas de tres continentes distintos, edades diferentes, trayectorias e intereses distintos siempre generan un diálogo constructivo y rico.

domingo, 15 de noviembre de 2015

La Library of Congress y otros refugios

Hoy amanece soleado pero es un día triste. Siento impotencia, dolor, preocupación, rabia y desasosiego tras una semana de atentados en Egipto, Líbano y ahora París.  He pasado buena parte del día pegada a la televisión y enviando mails a amigos para saber si están bien. El marido de una amiga estaba en el estadio, pero afortunadamente salió ileso. En momentos así una no sabe que hacer. Siento que todos tenemos una responsabilidad para hacer un mundo mejor, pero a veces una no sabe cómo ejercerla. 


Decidí ir a un lugar que proprocionase calma e inspiración. La Biblioteca del Congreso me pareció un lugar muy adecuado. Un anciano voluntario nos explicó los aspectos más importantes del Jefferson Building, que, según nos dice, ostenta el título de ser el más decorado de los EE.UU. La biblioteca tiene tres edificios para albergar los aproximadamente 20.000 items (libros, películas.... ) que recibe cada día, desde que hace siglos ostenta la exclusividad del copyright para EE.UU. Algunas galerías recuerdan  más a Versalles que a ningún otro lugar. Nos explica que los artesanos que construyeron los techos de mosaico de uno de los vestíbulos fueron traídos de Italia. Como no podían aguantar la morriña, dibujaron sus obras, se volvieron a Italia a construirlas, y luego regresaron a instalarlas. Para todo hay una solución.

Si buscaba inspiración, la encontré. Para empezar el simpático voluntario que nos atendió que dedica parte de sus sábados a ilustrar a los turistas sobre los tesoros que alberga la biblioteca. Cada vez que subíamos unas escaleras me decía que si quería podía adelantarme, que él iba despacio. Lleno de vitalidad y energía lo encontraba yo. Por supuesto, no logré sobrepasarle en ningún momento. Y luego, las inscripciones, cargadas de significado y alegorías que pretenden ilustrar sobre lo mejor de la condición humana.


En la entrada dos esculturas de estudiantes decoran un arco. A la izquierda un joven . A la derecha un anciano leyendo o reflexionando. Ya en 1897 sabían que el aprendizaje no acaba nunca. En esta misma sala, unos querubines representan las distintas razas. De un lado uno con rasgos europeos, señala Europa en el globo terráqueo. Otro de ojos rasgados, señala Asia. Enfrente, uno con rasgos afroamericanos (que dicen aqui) señala a Africa. Y uno, caracterizado como un "native american" (por seguir con la denominación del país) otea el horizonte haciendo sombra sobre sus ojos con su mano. ¿Qué espera? ¿Qué mira?

Las galerías están llenas de inscripciones. Hoy me fijo especialmente en la que dice "The foundation of every state is the education of its youth" (el fundamento de cada estado es la educación de su juventud).
¿En qué ha fallado la educación para que hayamos creado una sociedad como la que nos transmiten las noticias continuamente?   Otra "Science is organized knowledge" (la ciencia es conocimiento organizado. También hace ya muchos años que sabían que no es lo mismo tener datos que tener información

La biblioteca alberga varios tesoros. En la misma estancia, frente a frente, dos libros coetáneos y vecinos pero radicalmente distintos.


La Biblia de Mainz,  manuscrita alrededor de 1450 en Mainz y uno de los ejemplares de la Biblia de Gutemberg, el primer libro impreso en Europa, en Mainz alrededor de 1455. Pocos años de diferencia pero un salto de gigante. Toda una revolución, lo que me hace pensar en la revolución que vivimos ahora con internet. También en aquella época convivían tecnologías muy distintas pero, inevitablemente, una termina imponiéndose. Y... el ejemplar de la Biblia de Gutemberg fue comprado en 1930 por millón y medio de dólares. Una suma astronómica en plena Gran Depresión. Supongo que no sería una decisión fácil.

Es un tesoro la sala central, a la cual las peticiones de libros llegan a través de una cadena automática (como en los modernos restaurantes japoneses). Es una sala preciosa. Me fijo en la decoración de la linterna. Representadas todas las naciones que han contribuido al desarrollo de la sociedad: Italia, la edad Media, Egipto, España (representada por un conquistador), el Islam, Roma, Grecia.... Todos hemos contribuido a este mundo que algunos ahora se empeñan en destruir. Se tarda tanto en crear algo y tan poco en destruirlo....


Y también algunas curiosidades. El hall principal tiene una decoración profusa. Entre otras cosas una cenefa plateada hecha con el material más caro de la época: aluminio! La biblioteca fue el primer edificio con cableado eléctrico de los EE.UU. Tan orgullosos estaban de este adelanto (no es para menos) que instalaron las bombillas desnudas, sin ningún ornamento. Y así las mantienen hoy iluminando las inscripciones y la decoración.

Me entretengo un rato viendo una exposición magnífica sobre los primeros pobladores de América. Desde 1565 ha habido población asentada en St  Augustine de modo que cuando en 1620 llegaron los del Mayflower, nuestros compatriotas ya llevaban aquí un tiempecito. Luego, la historia de la Florida no es muy favorable para España. Me gustó la exposición, llena de piezas de cerámica indígenas muy antiguas y graciosas. También libros de gran valor, de Carlos II, Colón y otros navegantes.

Tras la serenidad de la biblioteca, pude disfrutar una vez más de la calidez y el cariño de Mercedes y su familia. Sus hijas, alegres, simpáticas y con ganas de aprender y enseñar, devuelven el buen humor a cualquiera. Han prometido enseñarme nuevos pasos de baile por Skype.

Georgetown está llena de gente haciendo compras. Sigo con el desasosiego en el cuerpo. Entro en una iglesia y me quedo a la Misa. Me encantan las celebraciones aquí. Llenas de música y solemnidad. Gente joven, gente que canta, gente que sonríe, gente que participa.

Tras mi triple sesión de terapia, cultura, amigos y espiritualidad, regreso al hotel. Arrecia el viento y he de enfrentarme a la tarea ardua de encajar todo lo que he ido acumulando en el viaje en mis maletas.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Mi ventana Eisenhower


Siempre me han gustado las ventanas. Aportan luz, aire fresco, vida.  Me gustan las habitaciones con grandes ventanales desde los que asomarme a la vida. Y me gusta ( tengo que confesarlo tengo alma de voyeur)  cuando camino por las noches imaginar las vidas que hay detrás de las luces encendidas. Pero si hay un sitio donde me
gustan especialmente las ventanas es en los aviones. Me entretengo viendo las cordilleras de montañas, los cauces de los ríos, y, en paisajes tan inmensos y llanos como los que se atraviesan al cruzar EE.UU., me divierte especialmente ver las tormentas que a menudo se divisan lejos, muy lejos en esta tierra sin horizonte.
Por eso hoy en el avión que me lleva de Los Ángeles a WDC pedí enseguida cambiarme a una ventana que me permitiese divertirme un rato. El paisaje es en su mayor parte de color ocre parduzco, como un patchwork de colores otoñales formado por rectángulos y cuadrados de tierra. De cuando en cuando se adivina una ciudad por la concentración de edificaciones a lo largo de calles rectas que forman cuadrícula. Esto parece el reino de la geometría visto desde el aire. Me viene a la cabeza la frase de ese escritor gallego de cuyo nombre no logro acordarme ni con ayuda de google, que decía que A Terra Cha es en Lugo el triunfo de la geometría. Bueno, entonces esto es el imperio.  Detrás de nosotros, lejos, muy lejos, el horizonte marca su límite con la tierra con franjas paralelas de tonos rojos naranjas, amarillos, verdes y azules. Todo el círculo cromático.

Quizá no sea tan extraño que me guste mirar por las ventanas. Soy curiosa por naturaleza. Me interesan las grandes cuestiones de la humanidad en todos sus aspectos.Me interesa la filosofía. Me gusta el arte.  Me encanta imaginar cómo será el mundo dentro de unos años y como dar respuesta a las necesidades que tiene ahora y tendrá luego. Y esta Eisenhower Fellowship de la que disfruto me ha dado la oportunidad de "curiosear " mucho.(por curiosear hasta he estado en un concesionario de Tesla y ahora no paran de enviarme invitaciones a probarlo pena que ya no esté allí)He aprendido de otros países con mis compañeras. Todas ellas muy internacionales pero con su corazón pegado a un país. La sabia Vidya echaba de menos esta semana el pongal que su madre hace para las celebraciones del Diwali, fiesta india de las luces que tuvo lugar hace unos días . Vamos, como yo con los postres tan especiales que mi madre hace en Carnaval. Está bien emocionarse con las cosas que dan a la persona el sentido de pertenencia. 
o,  

La Fellowship también me ha dado la oportunidad de conocer a gente curiosa, inteligente y muy preparada de empresas, organismos multilaterales, universidades, think tanks, bancos, consultoras, laboratorios, organizaciones sin ánimo de lucro, hospitales,fundaciones, para asomarme con ellos al mundo y conocer su visión. Desde este balcón. ( han sido tantos que una ventana no resulta suficiente) hay algunos paisajes comunes. En general todos coinciden en que la humanidad se enfrenta a problemas de gran envergadura ( cambio climático, cambio demográfico, él hambre, el acceso a la educación, las enfermedades crónicas, brecha creciente entre ricos y pobres.....) que solo se podrán resolver a través de la colaboración. Son problemas que afectan a todos y que requieren en sus respuestas del trabajo de todos. Soluciones que tienen que integrar colaboraciones públicas y privadas, empresas e instituciones sin ánimo de lucro, gobiernos y start-ups.... También coinciden todos en que vamos a un mundo muy distinto que evolucionará a velocidad de vértigo. Un mundo marcado por la tecnología ( Block Chain y similares marcarán el camino) y un nuevo modelo económico que aún no entendemos bien. Un mundo en el que la llamada crowdeconomy va a ser decisiva. Un mundo en el que los principales consumidores serán los Millenials, una generación que, por el momento, parece tener valores muy distintos a las anteriores. Una generación que valora más las experiencias que la propiedad; que está acostumbrada a tenerlo todo inmediatamente, a golpe de click; que no puede vivir sin la tecnología; que está acostumbrada a relacionarse remotamente y para la cual el acceso a internet y la tecnología es una de sus necesidades más importantes.  Veremos que mundo configuramos entre tofos.

Durante estas semanas he tenido que viajar mucho y casi siempre sola. Suerte que en prácticamente en todas las ciudades que he visitado tengo conocidos, que aparte de acompañarme y hacerme la estancia más agradable, me han ilustrado sobre distintos aspectos ( estilo de vida, economia, religión, sanidad, cuestiones sociales) de las ciudades donde viven. Una ventana estupenda, que nunca desaprovechó. Pero, como digo he estado mucho tiempo sola lo cual da tiempo a la reflexión. Tras tantas conversaciones surgen preguntas. ¿ cómo logramos que esta nueva sociedad haga que la vida sea mejor para todos y no sólo unos pocos.? Cierto que cada nuevo avance tecnológico crea una nueva división entre los que disponen de él y los que no, pero ... ¿ algo deberíamos haber aprendido en todos estos siglos? ¿No? Especialmente cuando se dice que la revolución digital y la crowdeconomy son más inclusivos y democráticos. Relacionado con lo anterior ¿ cómo mantenemos el balance entre privacidad y facilidad de uso? ¿Es la privacidad, tal y como la entendíamos hasta ahora un concepto muerto? ¿ son conscientes google y demás grandes pioneros de internet de la responsabilidad que tienen ya que por su posición mayoritaria en el mercado están configurando toda una sociedad? ¿ cómo vamos a preparar a la gente para poder tener nuevos trabajos ya que muchos de los actuales desaparecerán? ¿existen límites técnicos a lo que las tecnologías de procesamiento del lenguaje, realidad aumentada e inteligencia artificial pueden hacer? Mejor que los haya porque si no existen límites técnicos alguien lo hará, y, tal vez en el futuro cambie de opinión, pero de momento, prefiero que el ser humano sea humano, y que sea la especie que tenga un rol central en el mundo. No me gustaría ver a máquinas, muy listas, inteligentes, capaces....tomando el control. 

Y estar sola también brinda la oportunidad de asomarse a la ventana del interior de uno mismo. La ventana probablemente más desconocida ( los cuadrantes de Johari vienen a mi mente en este momento) a pesar de que esta siempre con nosotros.  Es bueno de vez en cuando asomarse a ella. Una descubre cosas que habían pardo desapercibidas o encuentra otras que había olvidado. También ve espacios vacíos, huecos, algunos que se podrán llenar en el futuro (¿quién sabe?) y otros que con toda seguridad seguirán vacíos. Esta bien tener tiempo también para esta ventana que, a veces debido al poco uso, se vuelve difícil de abrir.

Tanto tiempo he pasado entretenida con estas ventanas y balcones que casi no he tenido tiempo para otros lugares desde los que me gusta asomarme al mundo, los museos. Mis amigos no se van a creer que en seis semanas de viaje ¡solo haya estado en cuatro museos!

Se ha hecho ya de noche completa. Se ven luces rojas y blancas que surcan el cielo a toda velocidad pero, por muy futurista que me haya vuelto yo, no son marcianos, solo aviones cargados de gente durmiendo, charlando, leyendo reflexionando o escribiendo como yo.

martes, 10 de noviembre de 2015

Días rojos en Bay Area

Decía la adorable Audrey Hepbrn en " Desayuno con diamantes" que los días rojos son horribles. En esos días a ella lo único que le ayudaba era subir a un taxi e ir a Tiffany's . Hoy creo que tengo uno de esos días rojos. Suerte que desde este tren que recorre superficies interminables de planicie americana no parece haber ninguna joyería ( y menos Tiffany's) a la redonda.

Hoy la lluvia estropeo todo el día. Cayó con fuerza, saña y sin tregua desde mañana. Imposible encontrar un taxi, de modo que tuve que caminar media hora con un paraguas plegable y un impermeable por toda protección. Claramente insuficiente como demostró el hecho de que mi teléfono, pese a ir en el bolsillo, no pudo soportar tanta humedad y se estropeó. Mi propósito ( y para eso me habían reservado un billete ) era coger un autobús
para ir a una localidad que está a una hora y media. La parada, en plena calle, sin una marquesina, un muro o cualquier elemento que permitiese guarecerse un poco. Tras 20 minutos subí al autobús empapada. Hice equilibrios todo el viaje para maximizar el calor que desprendía la rendija de la calefacción en el suelo para tratar de secar mis empapados zapatos y tratar de resucitar el pobre teléfono. De aquí ya me fichan seguro para el Circo del Sol. La llegada a destino fue incluso más desoladora. Me dejaron en un descampado donde las marquesinas eran también una extravagancia desconocida. Mi sexto sentido me llevó a divisar un starbucks entre la cortina de agua. Me guarecí allí y los amables empleados llamaron a un taxi y lograron revivir mi teléfono. Es lo que tineen los millenials, la tecnología no tiene secretos y conocen todos los trucos.

Solucionados los problemas técnicos comencé a reflexionar en dos cosas
A) la dependencia que tenemos de la tecnología. Sin mi teléfono funcionando ( y eso que yo soy una persona precavida que suele hacer copias a mano) no tenía muy claro dónde debía dirigirme ni por quién preguntar. Habría sido una experiencia interesante, pero afortunadamente los del Starbucks tenían recursos para todo y encontraron modo de devolver mi teléfono a la vida.

B) un país que cuida tanto a sus animales que tiene cafeterías para ellos, peluquerías, platos especiales resguardados a la entrada de muchas tiendas, etc. ¿ cómo es posible que tenga tan malas condiciones para un servicio público? En España todo pueblo tiene un apeadero al menos con una techumbre. Y, antes de que los millones de los planes de la UE llegaran al territorio patrio, siempre había un bar que hacía los servicios de sala de espera, gestor de paquetes, oficina de información  y fonda. No puedo entender que una ciudad como San Francisco, autorice que una compañía de autobuses opere desde una calle en medio de un descampado, con la gente esperando en línea sacudida por las inclemencias del tiempo. Y, de nuevo, los que más sufren son los más vulnerables. La mayoría de las personas en el autobús éramos extranjeros o ancianos, los que carecen de vehículo propio. Las cuestiones económicas y los números no deberían ser los únicos elementos a considerar.

El día no continuo mucho mejor, pero al menos encontré un restaurante donde tomarme una sopa calentita. Mi Program Officer, que es como mi ángel de la guarda, decidió que no iba a tenerme de noche esperando en un descampado y me reservó un billete de tren. He tenido que correr entre reuniones, para llegar al tren y no perderme en una ciudad desconocida. Pero no sabe Kari cuánto le agradezco que me haya dispensando de la espera contemplando las estrellas en un polígono industrial sin industrias, Y aquí estoy escribiendo mientras pasamos por Berkley. En la próxima estación tengo que bajarme y tomar un autobús. Mis pies siguen helados y no salgo de mi asombro mirando a la chica que tengo enfrente. Parece muy abrigada con su plumífero y  la cabeza cubierta con una capucha de pelo pero va en chanclas!! Y yo muerta de frío.

Subo al autobús y me siento en primera fila para admirar el Bay Bridge iluminado  ( después de todo, los días rojos tienen sus buenos momentos). Para mi asombro, el conductor ( en manga corta) lleva la ventana abierta. Desde luego aqui tienen otro termostato! Nos acercamos a San Francisco. No creo que Tiffanys me coincida en el camino, pero la habitación de mi hotel con lujos como calefacción y agua caliente me va a parecer igual de buena y segura!

domingo, 8 de noviembre de 2015

San Francisco.- Sorpresa y admiración

Lo bueno de viajar es que una siempre descubre cosas nuevas. Y vuelve a ejercitar esa capacidad de asombro que una asocia a la infancia cuando cada día nos traía algo nuevo que nos causaba sorpresa y admiración.

Me sorprende de San Francisco la cantidad de mendigos que pueblan la zona centro donde está mi hotel. Me sorprende la cantidad de trastornos psicológicos que padecen y la indiferencia con que los viandantes sortean los cuerpos de los que duermen, fuman o leen sentados en el suelo. Me sorprende lo dependiente que es la gente de
las modas. Conseguir un café por las mañanas es una odisea. Las cafeterías tienen colas enormes. Un día decido acudir a la que menos cola tiene y que además parece una tahona. Descubro enseguida que hay poca espera porque no tiene lugar donde sentarse. Así que, como una bailarina hindu ( los controles de seguridad de los aeropuertos me han dado mucha práctica en esta disciplina) agarro café, bollo, carpeta, iPad y bolso y me instalo en las mesas de metal de Market Square. Mendigos y jovenzuelos hipertecnológicos son mis vecinos. También las palomas que esperan pacientemente por las migas

El sábado decido ir a The Blue Bottle, donde según mi amigo Javier tienen el mejor café. Otra odisea. Una cola inmensa para un café chiquito. Y.... Menos mal que no pido un pastel. Para eso hay otra cola. Y allí, decenas de personas esperan pacientemente de pie y en alerta hasta oír su nombre. Nada parecido a una " relaxing cup of café con leche"  Porque es una recomendación de fuente creíble, si no... Lo que más me enoja es que al rato, recibo un mensaje en mi coreo electrónico preguntándome que valore la experiencia. ¿Cómo han logrado saberlo? Como me decían esta semana en una reunión, la privacidad esta muerta.

Me sorprende el poder de atracción de algunos símbolos ( el viaje en barco a Alcatraz esta completo desde hace meses). Me sorprende lo distintas que son las distintas partes de la ciudad. Sombrío, oscuro, ajetreado durante el día y muerto por la noche ( el starbucks contiguo a mi hotel cierra a las seis de la tarde, eso sí, abre a las 5:30 am, incluso los domingos) el centro. Luminosas, bajas y de colores alegres las casas de tonos pastel típicas  de las calles residenciales. Súper empinadas las calles del centro de la ciudad ( más vale seguir las indicaciones del teléfono para no verse haciendo alpinismo en la gran ciudad) y plana la zona de Marina District ( no en vano fue rellenada hace un siglo y sirvió de pista de aterrizaje a los primeros aviones de Correos que cubrían la distancia de Costa a Costa en 34 horas) . Me sorprende el cartel que encuentro al entrar en el barco que me
advierte de que usan sustancias que pueden resultar cancerígenas, causar problemas de nacimiento o daños reproductivos. Cuando le hago una foto, el guardia enseguida se acerca a preguntarme si tengo algún problema con ello. No Sir.

Me sorprende como en las zonas más turísticas de la ciudad se mezclan turismo y actividad económica. En el pier más turístico y al lado de Scoma's ( un restaurante muy conocido donde, pese a ello comí bien, rápido y con vistas ) se acumulan las nasas. Me sorprende ver un puesto de churros, sí churros, anunciados así en castellano en pleno paseo. Y me causa dudas no ver ningún humo ni percibir ningún olor a fritanga. Me sorprende (e impone) ver en el ascensor un botón que directamente pone "terremoto".

Estoy sentada en la cafetería de The Cliff House, un promontorio colgando sobre el mar en la parte oeste de ls ciudad. Pido un zumo de naranja natural (" Fresh Orange juice") y cuando lo pruebo no es tal. Le pregunto al camarero y me responde que no ha sido exprimido aquí pero sí en algún otro lugar. No puedo evitar recordar la respuesta que una vez nos dio un camarero en Santiago cuando le preguntamos si los postres eran caseros. Él contestó " De alguna casa son". "Casa Duhl, Danone y demás" apostilló por lo bajo mi siempre aguda amiga Marta.

Me sorprendo al conocer que en Alcatraz vivían los oficiales y guardias con sus familias. Los niños tomaban todos los días el ferry a San Francisco para ir al colegio y en sus desplazamientos podían coincidir con los peligrosos delincuentes que eran conducidos a la isla. Me sorprende que frente a calles rectas y derechas nos encontremos con las curvas imposibles de Lombard Street. Me sorprende que aún siendo de noche, haya un buen número de japoneses haciendo fotos a la curvilínea calle.

 Y, vayamos con la admiración. Metros más abajo está la playa donde la gente aprovecha los últimos rayos de sol
y los surfistas las olas. Me admira lo que se parece esto a la Costa de Galicia: el sol poniéndose en el mar, playas de arena fina, olas que dan a entender grandes oscilaciones de marea, farallones y muchos, muchos surfistas (al fin de cuentas esto es California! ). El color de la tierra, sin embargo es muy distinto. Color arena y parduzco, como mucho algunos pinos retorcidos por la acción del viento. Nada parecido al verde intenso de castaños, robles y prados llegando hasta el mar.

Me admira la facilidad con que se produce la conexión con alguna gente. Después de dos meses he estado hoy hablando un buen rato con mi amiga Blanca y es todo un regalo. Parece que hubiésemos estado juntas ayer.

Me admira el Golden Gate. Pasando por debajo una se da cuenta de la envergadura de esta mole que aguanta vientos, nieblas y toda clase de inclemencias durante todo el año. Me admira que haya un ejército de pintores que todos los días repasan el puente colgados a más de 70 metros de altura. 

Me admira la capacidad que tengo para comer bien en cualquier parte. El restaurante State Bird Provisions es toda una revelación con comida cool, trendy y moderna. ¡Tanto predicamento tiene el restaurante que le han hackeado la lista de reservas! Se puede elegir del menú y también de los platos que van sacando de la cocina abierta. Conclusión, que una come el doble de lo pensado. Porque.... Todo está buenísimo. Los mejores dim sum que he probado jamás .

Y hablando de temas culinarios, mi gran descubrimiento californiano es el Boba Tea, bebida de origen taiwanés, a base de té mezclado con fruta o leche. En la base ponen unas bolas de tapioca ( perlas las llaman). Estas perlas se sorben con una pajita muy gruesa y tienen un sabor afrutado y una textura gelatinosa que recuerda a las gominolas. Desde luego que es como una vuelta a la infancia. Espero que esta moda tarde en llegar a España, porque si el khale no me emociona demasiado, las gominolas me chiflan.

El sol ya casi toca la línea del horizonte. La pareja de mejicanos que se sienta en la mesa contigua me pide que les saque una foto, los alcatraces se agrupan en los farallones . Mi camarero se pone nervioso porque llevo media hora escribiendo y solo me he tomado ese zumo de naranja que han exprimido en algún lugar. La gente aplaude porque el sol ya ha desaparecido en el horizonte y el cielo se llena de naranjas y rosas .Será hora de irse.