miércoles, 10 de febrero de 2010

Generación "Sísí"

Hoy he recibido un correo electrónico de una investigadora con un expediente brillante. Ella lo ha titulado mailto:L@s%20Superjóvenes y piensa enviarlo al diario El País. No sabe si se lo publicarán, pero creo que, ahora que nos han puesto a los Ninis como ejemplo de la juventud, es de recibo dar también voz a esos a los que deberíamos escuchar más. A los que se han esforzado, estudiado, trabajado, dedicado al estudio y que son también legión. (y aquí mi recuerdo también a los padres de estos jóvenes que les han alentado, ayudado, apoyado económica y psicológicamente para madurar, crecer y vencer las dificultades del camino. Les he llamado los "Sí-sí" , en contraposición a los "ninis" porque sí han estudiado, sí se han esforzado, sí se han comprometido, sí que buscan metas más altas, sí tratan de llevar el conocimiento un paso más allá, sí que se preocupan de que la sociedad sea más justa. Conozco a un buen número de ellos y me pregunto por qué como dice María en su nota, permanecen callados e invisibles. Están ahí, pero nadie nos los muestra. ¿Por qué? Lo ignoro. Sin duda, son un ejemplo mucho mejor para los niños y otros jóvenes que los especímenes (en muchos casos personajes a los que se les paga por representar un papel) que pueblan las televisiones y las radios. Le he dado vueltas a la cabeza y se me han ocurrido varias cosas:
a) tal vez entender a los sísís requiera un cierto nivel cultural y, no estaría al alcance toda la audiencia. Y... las audiencias mandan!
b) quizás cuando un ciudadano normal se compara con un nini le resulta satisfactorio. Tal vez no esté demasiado contento con su vida, piensa que debería esforzarse más, tener mayores inquietudes intelectuales o compromiso social. Pero, si la comparación que le ofrecen es un nini, piensa que todo el mundo es como ellos, aplica aquello de "en el país de los ciegos el tuerto es el rey" y se siente eso, rey y no se preocupa por cultivar su mente e intelecto.
c) y... todos sabemos que una sociedad adocenada es más fácilmente manejable, influenciable y se la puede dirigir con menor esfuerzo.
Tengo la intuición de que van a existir mayores intereses por"ilustrarnos" acerca del mundo nini que por enseñarnos y mostrarnos esa otra cara de la juventud a la que yo he llamado "sísís", por eso, les dejo ahora con las palabras de María. Ella es una sísi y, como verán, además modesta.

"L@s Superjóvenes
Últimamente resulta difícil abrir la prensa española sin encontrarse con uno de las palabritas de moda, la de la "generación ni-ni" - no en vano un canal de televisión ha decidido dedicarle un reality show, según informaban ustedes hace poco. Lo que no deja de llamarme la atención en todos los artículos que se dedican este término sociológico (sic) es la miopía - por momentos la ceguera - que acompaña la definición y los orígenes de esta nueva generación perdida. En un artículo del 22/06/2009 en su periódico se hablaba de una "actitud adolescente y juvenil (...) caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar", como si estudiar o trabajar fuese algo de hecho al alcance de todo joven español con una actitud adecuada - es decir la de sus mayores. Muchos de esos jóvenes desocupados abandonaron la escuela con 16 años en un tiempo (¡tan cercano y qué lejos nos parece!) en el que el espejismo de la bonanza y el reinado del patanismo llevaron a que un adolescente ganase más de camarero o albañil de lo que le esperaba al recién licenciado. La generación ni-ni no está rebotada contra la sociedad de la España del cambio de milenio: Es una reproducción exacta de la misma.

Pero hay otros hombres y mujeres invisibles, ausentes - de las calles y de los medios - a quienes se prefiere no mencionar. Son los verdaderos rebotados, la resistencia, los que, a pesar del patanismo y el "coge el dinero y corre", invadieron las bibliotecas para estudiar y las calles para evitar el desmantelamiento de un sistema educativo ya muy precario, los que vivían con dos duros, para los que no había sitio ni en el turismo ni en la construcción. Y que con una u otra beca siguen buscando una cura para el Parkinson en Alemania, investigando las energías renovables en los EEUU, excavando en Oriente, descifrando los clásicos de la literatura universal en quién sabe qué lugar del mundo. Yo soy tal vez la más mediocre de ellos y cuando los miro me parecen superhombres y supermujeres. Y entiendo que prefieran ustedes no hablar ni siquiera de ellos, es muy prudente: Sólo conseguirían que la sociedad se deprimiese todavía más al saber que en realidad los jóvenes no estaban tan perdidos. Sería un trauma, casi una amputación, constatar que los políticos que eligieron permitieron, uno tras otro, que el brillante futuro que podría tener este país se les siga escapando entre los dedos."


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