miércoles, 7 de octubre de 2015

Las otras streets of Philadelphia

Llevo casi tres dias en Philadelphia. La mayor parte del tiempo en reuniones con un grupo de personas realmente impresionantes. Personas que quieren cambiar la realidad y el mundo en el que viven. Músicos, periodistas, economistas, abogados, policías, investigadores, que en Malasya, Vietnam, Francia, Arabia Saudí, Arentina, Brasil o Pakistán tratan de poner su granito de arena para hacer un mundo mejor. Impresionan sus historias y surgen muchos interrogantes.

Estoy encontrando a gente genuinamente interesada en conocer lo que sucede en otras partes del mundo y en cómo pueden aprender de los que están a su alrededor. Realmente una se siente afortunada de formar parte de este grupo.

Comprenderán que para estar a la altura de un grupo como éste, necesito todos mis sentidos a pleno rendimiento. El jet lag y la ausencia de un café decente por la mañana ( aún no entiendo como en tiempos de Nesspreso sigue resultando tan difícil conseguir en los hoteles un café que despierte. Como siga así terminaré desayunando Coca-Cola) complican la cosa. Por eso, mi primer objetivo del día es conseguir un café decente. Afortunadamente he localizado la cafetería adecuada que, gracias a Dios, tiene un establecimiento cerca de mi hotel. Así que mi rutina mañanera ( que, gracias al jet lag comienza a eso de las 5:30 o 6:00) comprende un rato de gimnasio y una excursión hasta Le Colombe. El tiempo ha mejorado y resulta muy agradable caminar y admirar la arquitectura de estos grandes edificios creados para transmitir una imagen de poderío, solidez y éxito empresarial. Impresiona su altura y me cautivan los detalles y molduras art nouveau que jalonan sus paredes y que se hacen más visibles en entradas y vestíbulos.




He tenido la oportunidad de caminar hasta la zona universitaria donde he podido conversar con un profesor de Wharton con idea muy claras y sólidas acerca del nuevo mundo que tenemos ante nosotros: movil, transparente, orientalizado y en el que las mujeres tendrán un papel más destacado. De camino a la Universidad atravieso barrios residenciales con casas de ladrillo de dos plantas jalonadas de árboles en las que la vida parece apacible y tranquila. Mirando algo más lejos, se divisan las siluetas de los rascacielos que parecen cobijar y proteger a estas pequeñas casitas como vigías encargados de que su placidez no se vea perturbada.





Cruzo el río en una mañana súper soleada y pienso en lo diferente resulta esta mañana de la de ayer. Donde hacía frío, ahora tengo sol; donde había calles tristes, ahora tengo calles bonitas; donde había homeless, ahora veo gente que camina con aire decidido y aspecto saludable ( eso sí, pegados a sus móviles); donde había suciedad, ahora tengo calles aseadas, limpias y con flores en las puertas; donde había establecimientos de comida rápida poco apetecible, ahora tengo restaurantes animados con terrazas en las que la gente charla aprovechando los últimos días soleados. ¡qué diferencia!




El campus resulta aún más lleno de vida. Siempre me admiran estos campus americanos, bonitos, llenos de árboles, con edificios bajos y zonas peatonales que invitan al paseo. Profesores y estudiantes se saludan sin formalismos mientras las ardillas corretean sin miedo Lo malo de estos campus es que, a veces, resulta difícil encontrar el edificio que uno busca. Por supuesto, me pierdo. Paso de la tecnología ( en el bolso llevo cacharreria suficiente como para guiarme hasta los ríos de Marte) y pregunto. El resultado: entro acompañada por la policía universitaria en el Lauder Hall ( si, nombrado así por la familia que da nombre a esa marca de cosméticos en la que he invertido, y quiero pensar que no gastado, unos cuantos cientos de dólares).








¡ qué diferentes estas calles de Philadelphia de las de ayer! A veces una primera impresión es buena, pero conviene siempre dar una segunda oportunidad, ya sea para confirmar la idea inicial o para refutarla completamente.

PS las calles han mejorado. El café sigue teniendo ocasión para cambiar mis impresiones iniciales. 

1 comentario:

Andres Torrubia dijo...

Ana, tras descubrir tu blog voy a leer todas tus entradas a medida que las vayas escribiendo ya que como sabes yo iré en unos meses. Con respecto al café una opción casi "último recurso" es http://www.handpresso.com/ ya que has mencionado nespresso ... pero es otro trasto más.