¿ qué he sacado en conclusión de todas estas reuniones? Hay cuestiones específicas en cada materia, pero quizá lo que más me ha llamado la atención es la frecuencia con la que dos cuestiones salen a colación. Por un lado, la necesidad de establecer redes. Redes que propicien la colaboración entre países, entre organizaciones privadas y públicas, entre universidades e instituciones no académicas, ente organizaciones con ánimo de lucro y sin ánimo de lucro, entre reguladores y regulados ( sin intenciones oscuras), entre supervisores e industria. Si antes de venir tenía la impresión de que las fronteras son cada vez más difusas, ahora me reafirmo. Todo fluye, todo converge. Por eso me resulta tan difícil entender algunas actitudes individualistas y centradas en la división.
La segunda, la necesidad de construir relaciones de confianza hacia las instituciones que deben demostrar transparencia, responsabilidad, independencia y de ese modo ganarse el respeto de la sociedad. En general, y esto es común a todos los ámbitos e instituciones con las que he tenido la ocasión de hablar, esto se consigue a través de instituciones sólidas (ya sea a nivel nacional, regional o cualquier otro) y a través de procedimientos y normas que aseguren un buen gobierno: la famosa gobernanza.

También se preguntarán si todo es trabajo ( si, aunque no lo crean preparar, asistir y hacer los deberes posteriores, es trabajo, y mucho!). La mayor parte del dia lo dedico a trabajar, pero organizándose bien ( hay quien me reprocha que vivo pegada a una agenda) da tiempo a otras cosas. Cosas como celebrar la fiesta de cumpleaños de Stephanie de un modo totalmente fusión, con cupcakes, limonada de color rosa ( han aprendido del Bierzo!), vino, te y frutos secos. Cosas, como cenar en un tailandés con mis amigas del Sudeste asiático, confiarles la elección del menú y comprobar que la escala de picante tiene más diferencias que la de los grados Celsius y los Farenheit. Esa noche Carolina y yo estuvimos a punto de provocár la sequía del río Potomac, tratando de aliviar los efectos de la " mon spicy food" que nuestra amiga había pedido en honor a nosotras. Cosas como comenzar a cumplir los objetivos del programa haciendo mentoring con una alguna mujer joven que me ha pedido ayuda. Cosas como disfrutar una vez más del museo del aire y el espacio una vez más y descubrir cosas nuevas. ¿ sabían ustedes que un trozo del armazón de madera del avión de los hermanos Wright fue llevado a la luna en el Apolo?
Pensándolo bien entre una gesta y otra median 66 años. ¡ cuánto ha cambiado el mundo en ese tiempo ! ¡ increíble ! Y luego nos extrañamos de lo rápido que va el mundo ahora. Quizás la diferencia está no tanto en la magnitud y velocidad de los cambios; sino en la rapidez con los que éstos alcanzan a la generalidad de la población. Volar era una extravagancia en los primeros años del siglo XX, luego algo al alcance sólo de las élites y el ejército, hoy está al alcance de cualquiera! Ha llevado su tiempo. En cambio, internet se ha colado en nuestras vidas (de las de toda la población) de forma totalmente ubicua en menos de 15 años, los teléfonos móviles, lo mismo y aplicaciones como whasapp se han convertido en algo general y necesario en menos de cinco años. Esa puede ser la diferencia, la rapidez con la que los avances son adoptados por la mayoría de la población y no sólo por las élites. La democratización de los avances y de la información disponible para la mayoría de la sociedad en este sentido se ha producido a un ritmo vertiginoso e imparable.


Mis vecinos siguen con su pizza party y tomo un rato para observar a la gente mientras veo cómo se pone el sol e ilumina los edificios monumentales de la capital. Pasa un joven en pijama. Soy la única que parece mirarle. Una señora a la que no conozco de nada se acerca y me dice que le gustan mis zapatos. Un grupo de mujeres de cierta edad (más cerca de la jubilación que de la juventud) vestidas con trajes que parecen los de marinerito de primera comunión, pero de colores, con zapatos haciendo juego, y flores en el pelo esperan pacientemente su avión. En general todo el mundo va muy cargado y con prisa. Mi troley ( si, lo admito, he sucumbido ya a la necesidad de tener espacio extra) pesa mucho, pero no tengo prisa. He salido a tiempo ( a Dios gracias, porque los procedimientos de facturación son algo complicados) y puedo permitirme el lujo de observar. Mirar e imaginar que hacen, que preocupa, que alegra, que ilusiona a los que me rodean ( aparte de unas pizzas descomunales con mucho, mucho queso).
Lo admito, estoy disfrutando de esta experiencia que me ha permitido conocer a gente extraordinaria que tiene la generosidad de compartir su tiempo y sabiduría conmigo. En algunas reuniones levito. También levito al escuchar las historias de mis compañeras fellows. Y.... por supuesto con las muestras de amistad y cariño que Mercedes y su familia me han dispensado estos días. ¿No me digan que los dibujos de sus hijas no son originales y de lo más artísticos?
Se me debe notar un poco que levito, porque una de las mujeres extraordinarias con las que me entrevisté me dijo que yo le recordaba a Teresa de Ávila a la que considera una mujer avanzada, moderna, emprendedora y de gran capacidad. No acierto a ver cómo puedo parecerme a tan insigne mujer (más allá del famoso lunar de la santa) de cuyo nacimiento se cumplen ahora 500 años, pero lo tomo como uno de los cumplidos más originales y halagadores que he recibido en mi vida.
Les tengo que dejar. Estamos a punto de despegar. Desde la pista se distinguen las luces de algunos de los monumentos de Washington a los que digo adiós. Ahora levito de verdad, pero esto es mérito de la técnica y de la aviación desarrollada y mejorada desde que los hermanos Wright y otros locos como ellos se decidieron a volar en artilugios que parecen hechos con cerillas.
Buen viaje
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