viernes, 16 de octubre de 2015

Cena en el Plaza

Dicen que NYC es el lugar donde todo puede suceder, y así es. Hoy he tenido un día intenso. Reuniones con nueve personas distintas. No se lo creerán, pero en ocho días he tenido reuniones organizadas con 33 personas. Además de ello, me he reunido de modo informal con otras fellows, con amigos y conocidos. Todos gente llena de curiosidad y energía. Lo más impactante de todo esto es que ninguna de estas personas superocupadas y llenas de responsabilidades me ha cancelado una sola reunión. Alguna han tenido que acortarla y se han disculpado por ello. Eso sí, el tiempo es oro y si hemos acordado una reunión de una hora, es una hora justa. Algunas han sido de 20 minutos exactos. Es necesario prepararse primero y concentrarse durante la reunión para exprimirla al máximo.  Eficiencia elevada a la máxima potencia. He recibido tanta información en estos días que tengo que procesarla, interiorizarla y pensar cómo puedo sacar el mejor partido.

Hoy ha sido un día muy americano. Comenzó temprano desayunando a toda prisa en un café atestado de gente apresurada camino de sus trabajos. La mayor parte de la jornada estuve en Wall Street, pero no hablando con banqueros sino con organizaciones sin ánimo de lucro. Unas dedicadas a mejorar la práctica de la filantropía y otras a hacer avanzar la presencia de las mujeres en el ámbito laboral. He estado en oficinas muy luminosas con vistas espectaculares sobre el puente de Brooklyn.
He necesitado un esfuerzo extra de concentración para no distraerme con las maravillosas vistas. En todas ellas, un objetivo, obsesión, diría yo, generar opinión basada en la investigación y los datos. Y una segunda obsesión cómo usar la tecnología para ello. Mecanismos de lectura automática que puedan clasificar y resumir los más de 17.000 documentos y papers sobre una materia determinada, es un ejemplo de ello.

Entre cita y cita tuve tiempo para comer (ingerir algo llamado comida, sería más apropiado) al más puro estilo americano tratando de aprovechar el sol de otoño. Magníficas vistas pero un ruido continuo que llega a cansar. Ruido de barcos, helicópteros turísticos que tienen su base en la zona, coches, camiones de bomberos, sirenas... El ruido nunca cesa en esta ciudad. Mi comida es super modesta. Una especie de perrito caliente de una carne de cuyo origen, composición, manipulación o procedencia prefiero no saber nada, sentada junto a los anuncios de los barcos que hacen el viaje a Ikea!

Durante las entrevistas me encuentro con la agradable sorpresa de que he sido invitada a una gala de la New York Women's Foundation en el Hotel Plaza. Así que, tan pronto termino mis reuniones corro al hotel en plena hora punta, cambio mi traje negro (riguroso estilo americano) por un vestido colorido y tacones, y off we go! A las seis y media en punto entro en el hotel para esta experiencia netamente americana. Y... me encuentro un claro signo de eficiencia y cuidado. A pesar de que he sido incluida en el último momento, mi tarjeta está perfectamente situada y... con mi nombre perfectamente escrito!

La NY Women's Foundation, una de las tres fundaciones de mujeres más importantes del mundo y la mayor en EE.UU.  Miro fascinada todo lo que ocurre a mi alrededor. Gente muy variada. Los hombres, todos de traje. Las mujeres, algunas con business attire, otras con preciosos vestidos de coktail, otras con vestidos que denotan su procedencia: saris, vestidos coreanos ....Un photo call donde la gente va posando. Entre todos, una mujer superelegante es la reina. Estoy segura de que es una celebridad en USA pero, yo, que ni siquiera conozco a los famosos de España, no tengo ni idea de quien es. Sólo sé que sus manos revelan una edad muy diferente de la que refleja su excelente figura, y su cuidado rostro. Hay más de 10 fotógrafos, entre ellos, uno muy conocido, cuyo nombre no recuerdo. Una celebridad (que a pesar de tener otros cuatro eventos hoy está aqui) retratando a celebridades. He sido invitada a la gala gracias a Lisa Philp, con quien he tenido hoy una reunión. Ha sido una anfitriona magnífica y de una generosidad increíble, explicándome qué sucede, quién es quién y presentándome a mucha gente. De pronto, nos llaman al photocall y aqui me tienen, ¡posando para los fotógrafos de NY como si fuese una estrella! (he de reconocer, viendo la soltura con la que los demás posan, que también en este campo tengo mucho que aprender).

Tras una hora justa de cocktail, unos señores haciendo sonar unos xilófonos nos hacen pasar de modo amable pero firme al comedor que está divinamente decorado. En mi mesa una mezcla de personas de diversa procedencia geográfica, trayectoria vital y edades. Como sucede muchas veces, soy la más joven.
Todos ellos muy relacionados con la filantropía. La cena comienza con un coro de jóvenes que con igual soltura acometen piezas clásicas y los temas más actuales. La gala es conducida por una presentadora de un programa de TV muy conocido que, de nuevo, para mí resulta desconocida, pero no así para el resto de la audiencia. Tras el coro, siguen palabras por varias de las patronas de la fundación y se suceden los premios que dan a gente tan distinta como Citi, la embajada de EE.UU. ante la ONU (magnífico discurso el suyo!) o las creadoras del musical Fun Home. El trofeo que reciben es muy simbólico, bastones (para caminar en la vida) muy artísiticos (y grandes )

Pero, no nos olvidemos de que esto es América y business is business. De modo que, al lado de preciosos ramos están los sobres y los bolígrafos para que hagamos nuestras donaciones.
Todo tratado con mucha elegancia, pero ahí están. Siguen discursos concisos, al grano, muy preparados y que cuentan diferentes historias. Siempre me admira la capacidad de expresión oral que tienen los americanos. Son capaces de hacer discursos sobre temas serios y profundos en los que aderezan la seriedad con pinceladas de humor que los hacen sumamente atractivos. ¡ Cuanto tengo que aprender también en este campo! La presidenta, una brasileña que se llama como yo ( va a ser prácticamente el único nombre que recuerde de la cena) explica cuál es su inspiración y misión y como quieren cambiar la vida de las mujeres menos afortunadas de NY (invisibles muchas veces) que se enfrentan cada día a dificultades económicas, maltrato, violencia y marginación. Casi al final, un magnífico discurso de una de las personas a las que la fundación ha ayudado. Realmente es motivador y consigue que todo el auditorio se ponga en pie. Por algo esta mujer se llama Charisma. Y... justo al final, es el momento de hacer nuestras contribuciones. Elevan la intensidad de la luz para facilitarnos la tarea y cada uno agarra un sobre y hace su donativo. Del modo que quiera, con una domiciliación, en efectivo, a través de su tarjeta de crédito, de forma explícita o anónima. Yo escojo el anonimato y, por tanto, el efectivo, para hacer mi contribución. Este no es el evento principal de captación de fondos de la Fundación (el principal es un desayuno con mujeres un día de mayo a las 7:30 am en el que suelen recaudar unos dos millones de dólares!) pero no se pierde ocasión y hay que facilitar la vida al donante.

A las nueve y media en punto, la gala llega a su fin.Ha sido una experiencia fantástica ver en plena acción como se mueve la filantropía en NY. Vuelvo caminando al hotel por las calles llenas de gente (todas conectadas a algún tipo de teléfono o aparato similar) , animación, luces y ruido, mucho ruido. Mientras camino reflexiono. Sí, NY es un lugar de oportunidades pero también de contrastes.  Al lado de esta gente con la que he tenido la oportunidad de cenar hoy, están aquéllos por los que trabajan. Al lado de la extrema y cuidada educación de los empleados del Plaza (seguro que su concierge forma parte de la Clef d'Or) me encuentro por la calle gente que en su apresuramiento parece haber olvidado los modales. Al lado de la elegancia del Plaza, la estridencia de Times Square.  Al lado de la opípara cena, mi humilde comida de hoy. Ciertamente, un lugar lleno de contrastes.


1 comentario:

Andres Torrubia dijo...

Personalmente me fascina el análisis cuantitativo que mencionas. Es un tema que yo personalmente veo como el futuro. La figura de https://en.wikipedia.org/wiki/Robert_McNamara es super interesante en su contribución a llevar elementos del método científico a la gestión empresarial, en los últimos años se está llevando al marketing a pequeña escala (antes sólo al alcance de grandes corporaciones) y queda el bastión del análisis de datos para gestión política ¿se imaginan ustedes un mundo en el que la toma de decisiones obedece a tendencias de datos y no a sensaciones, donde se pueda medir causa y efecto,etc? :-)

¡Me encanta como estás narrando el viaje!