
Y me surge la reflexión. Todo nos lleva a que planifiquemos. Desde un punto de vista racional, tenemos incentivos económicos para ello. Si usted reserva un viaje, unas vacaciones, etc. con antelación, le sale más barato. Ahora bien, por otro lado la tecnología nos lleva a la inmediatez. Ya, aquí y ahora! Y... eso ¿no es en cierto modo contradictorio con la planificación que predican las tarifas variables? ¿Será que el actuar a impulsos sale caro? Que nos lo digan a los ciudadanos que sufrimos los arrebatos de nuestros queridos gobernantes.
Buenas noches.
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